El lamento de Dor-lómin

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El corazón azul del alumbrado

                                                       W. H. Auden 1907-1973

Esta oscuridad tranquila de verano
-ríos de estaño suave, con la luna
sobre el capó de un coche
solitario y luz niquelada en las sombras
artificiales del jardín- descubre
casi siempre en nosotros cierta inclinación
a la melancolía.

Hay una calle larga,
helada por la nieve de los globos eléctricos,
que vuelve
y el latido
del frío entre los árboles
igual que un corazón disciplinado.

Era mil novecientos
setenta y tres, septiembre con inmensas
tardes color de acero y la vida
en mis primeros años de estudiante:
el sol
olvidado en el campo de deporte
hacia el final del día
o la hermosura
incongruente del laboratorio.

Una tarde oímos la noticia
por la radio.
La ciudad extendía sus hospitales blancos;
las carreteras estaban vacías;
lejos
de su muerte, el público llenaba los estadios
y reía en los cines.
Entre nosotros, alguien comentó las palabras
torpes del locutor:
aquel poeta
norteamericano nacido en Inglaterra.

Con los años, querríamos
ocupar nuestro sitio en los poemas
suyos que nos estaban destinados,
por ejemplo En memoria de W. B. Yeats,
El escudo de Aquiles o Un paseo
después de anochecer .

Pero íbamos a hablar de la melancolía.
Cuando la claridad
suelta viejos leones dorados en la mente,
viejos leones tibios que cruzan con sigilo
el corazón azul del alumbrado.

Benjamín Prado
De “El corazón azul del alumbrado” 1991

 

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apocalipsis…

Viendo el otro día la película de Logan en los créditos finales me reencontré con esta olvidada joyita oscura del gran Johnny Cash y tanto disfruté del reencuentro que decidí hacerle un hueco en estos salones. Espero que la disfruteis tanto como yo.

Johnny Cash – When the man comes around

Y escuché, como era, el sonido del trueno:
Una de las cuatro bestias me dijo “Ven y mira”. Y lo hice.
Y contemplé, un caballo blanco.

Hay un hombre caminando por ahí tomando nombres.
Y él decide a quien liberar y a quien culpar
No a todos se les tratará igual.
Habrá una escalera dorada descendiendo.
Cuando el hombre venga por aquí.

Los pelos de tu brazo se erizarán.
Con el terror en cada trago y en cada sorbo.
Para que participes de esta última copa ofrecida.
O desaparezcas en el torno del alfarero.
Cuando el hombre venga por aquí.

Escuchad las trompetas, escuchad los gaiteros.
Cien millones de ángeles cantando.
Multitudes marchando al gran timbal.
Voces llamando, voces llorando.
Algunos nacen y otros están muriendo.
Es el Reino del Alpha y el Omega que llega.

Y el remolino está en el espino.
Las vírgenes están recortando sus mechas
El remolino está en el espino.
Es difícil para ti cocear contra los aguijones.(1)

Hasta el Armagedón, no hay paz contigo, no hay paz.
Luego, el gallo llamará a sus pollos a casa.
Los sabios se inclinarán ante el trono.
Y a sus pies lanzarán sus coronas de oro.
Cuando el hombre venga por aquí.

Quien es injusto, sea injusto todavía.
Quien es justo, sea justo todavía.
Quien es inmundo, sea inmundo todavía.
Escuchad las palabras escritas en la antigüedad
Cuando el hombre venga por aquí.

Escuchad las trompetas, escuchad los gaiteros.
Cien millones de ángeles cantando.
Multitudes marchando al gran timbal.
Voces llamando, voces llorando.
Algunos nacen y otros están muriendo.
Es el Reino del Alpha y el Omega que llega.

Y el remolino está en el espino.
Las vírgenes están recortando sus mechas
El remolino está en el espino.
Es difícil para ti cocear contra los aguijones.

En el quintal medido y en el penique y la libra.(2)
Cuando el hombre venga por aquí.

Y oí una voz en medio de las cuatro bestias,
Y miré, y he aquí: un caballo pálido.
Y su nombre, de quien estaba sentado sobre él, era La Muerte.
Y el Infierno le seguía.

(1) Referencia a la frase de los Hechos de los Apóstoles según la traducción de la Biblia del Rey Jacobo (King James Bible)
(2) Referencia al refrán inglés: A penny wise, a pound foolish: Un penique de sabiduría, una libra de locura.

Johnny Cash – When the man comes around

And I heard, as it were, the noise of thunder:
One of the four beasts saying: “Come and see.” And I saw.
And behold, a white horse.

There’s a man goin’ ’round takin’ names.
An’ he decides who to free and who to blame.
Everybody won’t be treated all the same.
There’ll be a golden ladder reaching down.
When the man comes around.

The hairs on your arm will stand up.
At the terror in each sip and in each sup.
For you partake of that last offered cup,
Or disappear into the potter’s ground.
When the man comes around.

Hear the trumpets, hear the pipers.
One hundred million angels singin’.
Multitudes are marching to the big kettle drum.
Voices callin’, voices cryin’.
Some are born an’ some are dyin’.
It’s Alpha’s and Omega’s Kingdom come.

And the whirlwind is in the thorn tree.
The virgins are all trimming their wicks.
The whirlwind is in the thorn tree.
It’s hard for thee to kick against the pricks.

Till Armageddon, no Shalam, no Shalom.
Then the father hen will call his chickens home.
The wise men will bow down before the throne.
And at his feet they’ll cast their golden crown.
When the man comes around.

Whoever is unjust, let him be unjust still.
Whoever is righteous, let him be righteous still.
Whoever is filthy, let him be filthy still.
Listen to the words long written down,
When the man comes around.

Hear the trumpets, hear the pipers.
One hundred million angels singin’.
Multitudes are marchin’ to the big kettle drum.
Voices callin’, voices cryin’.
Some are born an’ some are dyin’.
It’s Alpha’s and Omega’s Kingdom come.

And the whirlwind is in the thorn tree.
The virgins are all trimming their wicks.
The whirlwind is in the thorn tree.
It’s hard for thee to kick against the pricks.

In measured hundredweight and penny pound.
When the man comes around.

And I heard a voice in the midst of the four beasts,
And I looked and behold: a pale horse.
And his name, that sat on him, was Death.
And Hell followed with him.

 


frutos prohibidos…

frutos prohibidos

Como la piel de un fruto, suave…

Como la piel de un fruto, suave
a la amenaza de los dientes,
iluminada, alegre casi,
ibas camino de la muerte.

La vida estaba en todas partes:
en tu cabello, sobre el césped,
sobre la tierra que añorabas,
sobre los chopos,  por tu frente…

Todo pasó, tal un verano,
sobre tu carne pura y breve.
Como la piel de un fruto, ¡eras
tan olorosa y atrayente!

José Agustín Goytisolo

 


Terpsícores…

Terpsicores

Alianza

Un bosque entero ha regresado desde tu nuca
esta noche, lo he visto conciliador,
amigo, decididamente a favor
de lo posible, tú dormías
tras la severidad de las últimas jornadas.
No quise despertarte, me refresqué en tu pulso.
Las señales parecen indudables:
podemos auxiliar a tiempo, juntos,
al número dos de dios, al tres, a otros acaso.
Ahora es sazón de no olvidar los sueños.

2
Hueles
tan bien. Hay miel como hay sudor,
hay trigo y tierra. Yo lo veo y lo oigo resonante,
tan bien. Sabes tan bien gozar.
Preservas tanto instinto de la flor a la fruta.
Yo lo veo y lo oigo y te respiro y otra vez
te tomo abierta en nuestra mesa de viento.

3
He soñado
la salvación de tu sudor

defiendo
nuestra intimidad común
ante los estragos de este cielo sangriento

recibo
en la libertad de tu cuerpo marcado
la ligera prosodia del placer

he soñado
la salvación de tu sudor.

4
Luego en el filo de la sombra
bailas
iluminada por blanca lentitud, bellísima,
tajantemente viva, sabiendo en todos los poros
y en todas las arrugas del placer,
que es bien cierta la muerte, mas sólo empieza mañana.

Jorge Riechmann


(des)vestidos…

desvestidos

Entre yo y la muerte

                                                              para la música de Jimmy Blanton:
                                                              SOPHISTICATED LADY; BODY AND SOUL

Un fervor te abrasa a veces,
Y tú te inclinas ante él, silenciosa,
Cruel y tímida, y a veces
Estás loca de miedo
Y tu desesperación es contagiosa.
La mayor parte del tiempo nos escondemos en nuestros refugios,
Protegiendo nuestros humores, pretendiendo
Que nuestros vendajes son nuestras heridas.
Pero a veces la rueda del cambio se detiene;
La ilusión se desvanece en paz;
Y de pronto el orgullo ilumina tu carne –
Lúcida como el diamante, sabia como la perla –
Y tu cara, remota, absoluta,
Perfecta y final como la de una bestia.
Es maravilloso mirarte,
Una mujer viva en una habitación
Llena de gente frenética y estéril,
Y pensar en tu encorvado trasero
Bajo tu vestido de terciopelo,
Y el hermoso fuego expandiéndose
Desde tu sexo, quemando la carne y el hueso,
Los increíblemente complejos
Tejidos de tu cerebro vivos
Bajo tu rizado, espléndido pelo.

* * *

Me gusta imaginarte desnuda.
Pongo tu cuerpo desnudo
Entre yo y la muerte.
Si me pongo a pensar
Y prendo fuego a tus dulces pezones
Hasta los tendones bajo tus rodillas,
Puedo ver muy lejos a través de tu cuerpo.
Lo que miro está vacío,
Pero al menos está iluminado.

Sé cómo tus hombros relucen,
Cómo tu rostro cae en trance,
Y tus ojos se ponen como los de un sonámbulo,
Y tus labios de mujer
Que es cruel consigo misma.
                Me gusta
Imaginarte vestida, tu cuerpo
Cerrado al mundo y contenido,
Su maravillosa arrogancia
Que hace que todas las mujeres te envidien.
Puedo recordar cada vestido,
Cada uno más orgulloso que una monja desnuda.
Cuando me voy a dormir mis ojos
Se cierran en una red de memoria.
Su nube de íntimo olor
Sueña en vez de mí.

Kenneth Rexroth
Versión de Marcelo Pellegrini y Armando Roa Vidal


amantes…

amantes

Las campanas

Entre el rumor de las campanas,
bella gitana, amante y mía,
nos amamos perdidamente
y nadie, nadie, nos veía.

Olvidamos que las campanas,
asomadas al campanario,
nos vieron, ay, y noche y día
se lo cuentan al vecindario.

Mañana Pedro y Catalina,
el panadero y su mujer,
Juan y María Golondrina,
mi amiga Luz, mi prima Ester,

sonreirán, de cierta manera…
Yo no sabré dónde meterme…
Tú estarás lejos… Lloraré…
Y hasta es posible que me muera…

Guillaume Apollinaire
Versión de Eduardo Carranza

 


símbolos…

símbolos

Arte Poética

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Ítaca
verde y humilde. El arte es esa Ítaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.

Jorge Luis Borges (1961)

 


finales…

finales

 

 

Vivir

Lleva el placer al dolor
y el dolor lleva al placer;
¡vivir no es más que correr
eternamente alrededor
de la esfinge del amor!

Esfinge de forma rara
que no deja ver la cara…;
más yo la he visto en secreto,
y es la esfinge un esqueleto
y el amor en muerte para.

Ángel Ganivet

 


batallas

batallas

Amantes

Ascendente marea creciendo en lenta fiebre
los amantes se buscan y enlazan dulcemente,
como árboles que avanzan,
cumpliendo su destino de incendiada epidermis.
De pie son dos espadas que luchan tercamente
por distraer la muerte,
tendidos son dos ríos fluyendo hacia el instante
que anula la sellada consigna del olvido.

Y si el mundo, impaciente,
se sale de sus goznes, estalla o se disuelve,
los amantes lo ignoran, apenas necesitan
el canto de su sangre,
su vida recobrada en húmedas batallas
y las pequeñas muertes en cada despedida.

Flor Alba Uribe

 


danzas…

danzasBailarina…

Bailarina
nupcial
de la habitación de los ciegos
concibes tú
lejanos días de creación
ansiedad creciente.

Con tu cuerpo de calles de música
paces el aire
allí
donde el globo terráqueo
busca nueva entrada
hacia el nacimiento.

A través
de lava nocturna
como párpados que se desatan
en silencio
parpadea el grito primerizo
de los volcanes de la creación.
En el ramaje de tus miembros
construyen las sospechas
sus gorjeantes nidos.

Como una que ordeña
en el crepúsculo
tiran las puntas de tus dedos
de las fuentes ocultas
de la luz
hasta que tú perforada
por el martirio de la tarde
entregas
la luna de tus ojos
a la vigilia.

Bailarina
puérpera que gira
tú sola
llevas oculto cordón umbilical
en tu cuerpo
legadas al Dios joyas gemelas
de muerte y nacimiento.

Nelly Sachs
Versión de Javier Tubía