El lamento de Dor-lómin

Tolkien

Limpieza de Otoño…

Limpieza de Otoño

Limpieza de Otoño

“Mientras miraban por la ventana, la voz clara de Baya de Oro descendió dulcemente, como si bajara con la lluvia, desde el cielo. No oían sino unas pocas palabras, pero les pareció evidente que la canción era una canción de lluvia, dulce como un chaparrón sobre las lomas secas y que contaba la historia de un río desde el manantial en las tierras altas hasta el océano distante, allá abajo. Los hobbits escuchaban deleitados y Frodo sentía alegría en el corazón y bendecía la lluvia bienhechora que les demoraba la partida. La idea de que tenían que irse le estaba pesando desde que abrieran los ojos, pero sospechaba ahora que ese día no irían más lejos.

El viento alto se estableció en el oeste y unas nubes más densas y más húmedas se elevaron rodando para verter la carga de lluvia en las cimas desnudas de las Quebradas. No se veía nada alrededor de la casa, excepto agua que caía. Frodo estaba de pie junto a la puerta abierta observando el blanco sendero gredoso que descendía burbujeando al valle, transformado en un arroyo de leche. Tom Bombadil apareció trotando en una esquina de la casa, moviendo los brazos como para apartar la lluvia y en realidad cuando saltó al umbral parecía perfectamente seco, excepto las botas. Se las quitó y las puso en un rincón de la chimenea. Luego se sentó en la silla más grande y pidió a los hobbits que se le acercaran.

-Es el día de lavado de Baya de Oro -dijo-, y también de la limpieza de otoño. Llueve demasiado para los hobbits, ¡que descansen mientras les sea posible! Día bueno para cuentos largos, para preguntas y respuestas, de modo que Tom iniciará la charla.

Les contó entonces muchas historias notables, a veces como hablándose a sí mismo y a veces mirándolos de pronto con ojos azules y brillantes bajo las cejas tupidas. A menudo la voz se le cambiaba en canto y se levantaba entonces de la silla para bailar alrededor. Les habló de abejas y de flores, de las costumbres de los árboles y las extrañas criaturas del bosque, de cosas malignas y de cosas benignas, cosas amigas y cosas enemigas, cosas crueles y cosas amables y de secretos que se ocultaban bajo las zarzas.”

J.R.R. Tolkien (El Señor de los Anillos)

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Huor Galdorion (Huor hijo de Galdor)

Emblema de la Casa de Hador

Emblema de la Casa de Hador

Adan de la Casa de Hador, nacido en el año 444 de la Primera Edad, hijo de Galdor el Alto y de Hareth y hermano menor de Húrin. Fue el esposo de Rían y tuvieron un hijo: Tuor.

Según se cuenta, Húrin y Huor fueron enviados por su padre a Brethil, donde su tío Halmir les agasajó de acuerdo con las costumbres de su pueblo. Y se pudo comprobar que el espíritu guerrero de Huor apareció muy pronto, pues tan sólo con trece años ya participaba activamente en la guerra contra los Orcos en las fronteras del bosque. En una de estas salidas, en el año 458 de la Primera Edad, Huor y su hermano Húrin fueron perseguidos por los Orcos hasta el Vado de Britiach. Allí, una niebla se levantó del río, por mediación de Ulmo, y les ocultó del enemigo. De esta forma pudieron escapar en dirección a Dimbar, donde Thorondor les envió dos Grandes Aguilas que les transportaron por encima de las Montañas Circundantes hasta depositarles en Gondolin.

Ulmo había advertido a Turgon en sueños que debía tratar bien a los integrantes de la Casa de Hador, pues le ayudarían en futuros momentos de necesidad. Por este motivo, Huor y Húrin fueron bien recibidos por el Rey de Gondolin, permaneciendo durante casi un año como huéspedes en su casa, tiempo en el que aprendieron mucho del arte y los conocimientos de los Eldar. Pero, con el paso del tiempo, los hijos de Galdor sintieron un gran deseo de regresar junto a su pueblo y así se lo hicieron saber a Turgon, quien finalmente les permitió partir a cambio de jurar que no revelarían jamás nada sobre el Reino Escondido. Y fue así como las Grandes Águilas les llevaron de vuelta a Dor-lómin, donde fueron recibidos con gran alegría por su pueblo.

En esta época abundaban las guerras y las incursiones por el norte de Beleriand, por lo que Huor se curtió en las artes de la guerra, convirtiéndose en uno de los grandes y destacados guerreros de la Casa de Hador. En el año 472 de la Primera Edad, Huor se casó con Rían, con la que tuvo un hijo: Tuor.

Pero dos meses después de su boda, Huor hubo de acudir a la Nirnaeth Arnoediad con una gran compañía de hombres de Dor-lómin, para integrar el ala derecha del ejército de Fingon. En esta guerra Fingon perdió la vida, pero Huor se mantuvo firme y junto con los Hombres de la Casa de Hador se reunió con el ejército de Turgon manteniendo libre el paso del Sirion. Huor profetizó entonces al Rey de Gondolin que la salvación para su reino provendría de su linaje y junto con su hermano Húrin convenció al Rey para que se retirara de la batalla y regresara a Gondolin. Finalmente, Turgon escuchó su consejo y emprendió la retirada, mientras que los Hombres de la Casa de Hador, con Huor y Húrin al frente, defendían su retaguardia para asegurarle la huida. Sin embargo, se vieron obligados a retroceder hasta el Marjal de Serech, donde se enfrentaron contra incontables enemigos. Al sexto día de combate, finalmente cayó Huor, por una flecha que se le clavó en el ojo; y junto a él murieron todos los Hombres de la Casa de Hador, excepto su hermano Húrin, que fue tomado prisionero y llevado a Angband.

Al finalizar la batalla, los Orcos cortaron las cabezas a todos los Hombres de la Tercera Casa y las apilaron en un túmulo, del que se dice que parecía de oro. En años posteriores se pudo comprobar que la profecía hecha por Huor al Rey Turgon se cumplía, pues Tuor trajo al mundo a Eärendil, la esperanza para los Hombres y los Elfos de la Tierra Media.

Informacion extraida de la Fenopaedia