El lamento de Dor-lómin

Archivo para noviembre, 2016

pertenencias…

pertenencias

Aunque tu nombre es tierno como un beso…

Aunque tu nombre es tierno como un beso
y trasciende como óleo derramado,
y tu recuerdo es dulce y deseado,
rica fiesta al sentido y embeleso;

y es gloria y luz, Amor, llevarlo impreso
como un sello en el alma dibujado,
no basta al corazón enamorado
para alcanzar la vida todo eso.

Ya sólo, Amor, perdido en tus abrazos,
cabe tu pecho detendrá su empeño:
no aflojará las redes y los lazos,

verá la paz ni gozará del sueño,
hasta que tenga paz entre tus brazos
y duerma en el regazo de su Dueño.

Concha Urquiza

 

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exquisiteces…

exquisiteces

 

 

Demos gracias a los horteras… sin ellos el buen gusto seria irrelevante.

Mitxel Viteri


¡Hasta la victoria siempre!

Carlos Puebla – Y en eso llegó Fidel

Aquí pensaban seguir
ganando el ciento por ciento
con casas de apartamentos
y echar al pueblo a sufrir

Y seguir de modo cruel
contra el pueblo conspirando
para seguirlo explotando…
y en eso llegó Fidel

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)

Aquí pensaban seguir
tragando y tragando tierra
sin sospechar que en la Sierra
se alumbraba el porvenir

Y seguir de modo cruel
la costumbre del delito
hacer de Cuba un garito…
y en eso llegó Fidel

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)

Aquí pensaban seguir
diciendo que los ratreros,
forajidos bandoleros
asolaban al país

Y seguir de modo cruel
con la infamia por escudo
difamando a los barbudos…
y en eso legó Fidel

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)

Aquí pensaban seguir
jugando a la democracia
y el pueblo que en su desgracia
se acabara de morir

Y seguir de modo cruel
sin cuidarse ni la forma
con el robo como norma…
y en eso llegó Fidel

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)

 


necrológicas…

necrologicas

Nos ha dejado Marcos Ana. Que la tierra le sea leve

Mi Casa y Mi Corazón (sueño de libertad)

           “mi pecado, es terrible, quise llenar de estrellas el corazón de un hombre”

Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.

Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
La luna, mi dulce amante.

Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.

Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.

Marcos Ana

 


mensajerías…

mensajerias        Soñando

Anoche te soñaba, vida mía,
estaba solo y triste en mi aposento,
escribía… no sé qué; mas era algo
de ternura, de amor, de sentimiento.
Porque pensaba en ti. Quizás buscaba
la palabra más fiel para decirte
la infinita pasión con que te amaba.

De pronto, silenciosa,
una figura blanca y vaporosa
a mi lado llegó… Sentí en mi cuello
posarse dulcemente
un brazo cariñoso, y por mi frente
resbalar una trenza de cabello.
Sentí sobre mis labios
el puro soplo de un aliento blando,
alcé mis ojos y encontré los tuyos
que me estaban, dulcísimos, mirando.
Pero estaban tan cerca que sentía
en yo no sé qué plácido desmayo
que en la luz inefable de su rayo
entraba toda tu alma hasta la mía.

Después, largo, suave
y rumoroso apenas, en mi frente
un beso melancólico imprimiste,
y con dulce sonrisa de tristeza
resbalando tu mano en mi cabeza
en voz baja, muy baja, me dijiste:
-“Me escribes y estás triste
porque me crees ausente, pobre amigo;
pero ¿no sabes ya que eternamente
aunque lejos esté, vivo contigo?”-

Y al despertar de tan hermoso sueño
sentí en mi corazón plácida calma;
y me dijiste: es verdad… ¡eternamente!
¿cómo puede jamás estar ausente
la que vive inmortal dentro del alma?

Manuel María Flores

 


lamentos…

Narn i Dor-lómin

Donde crecen las rosas salvajes

Me llaman La Rosa Salvaje
pero mi nombre real era Elisa Day.
No sé porque me llaman así,
porque mi nombre era Elisa Day.

Desde el primer día que la ví,
supe que sería mi chica mientras me miraba, y sonreía.
Sus labios tenían el color de las rosas
que crecían en el río, sangrientas y salvajes.

Cuando llamó a mi puerta, y entró en la habitación
mis temblores sucumbieron en su firme abrazo.
Él sería mi primer hombre, y con una mano cuidadosa
secaría las lágrimas que caerían por mi cara.

Me llaman La Rosa Salvaje
pero mi nombre real era Elisa Day.
No sé porque me llaman así,
porque mi nombre era Elisa Day.

En el segundo día le llevé una flor.
Era más bella que ninguna otra mujer que hubiera visto.
Le dije: “¿Sabes donde crecen las rosas salvajes?”
Tan dulces, escarlatas…

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hetairas…

hetairas

Antífona

Ven, reina de los besos, flor de orgía
amante sin amores, sonrisa loca…
Ven, que yo sé la pena de tu alegría
y el rezo de amargura que hay en tu boca.

Yo no te ofrezco amores que tú no quieres;
conozco tu secreto, virgen impura:
amor es enemigo de los placeres
en que los dos ahogamos nuestra amargura.

Amarnos…¡Ya no es tiempo de que me ames!
A ti y a mí nos llevan olas sin leyes.
¡Somos a un mismo tiempo santos e infames,
somos a un mismo tiempo pobres y reyes!

¡Bah! Yo sé que los mismos que nos adoran
en el fondo nos guardan algún desprecio.
Y justas son las voces que nos desdoran…
Lo que vendemos ambos no tiene precio.

Así, los dos, tú amores, yo poesía,
damos por oro a un mundo que despreciamos…
¡Tú, tu cuerpo de diosa; yo, el alma mía!…
Ven y reiremos juntos mientras lloramos.

Joven quiere en nosotros Naturaleza
Hacer, entre poemas y bacanales,
el imperial regalo de la belleza,
luz, a la oscura senda de los mortales.

¡Ah! Levanta la frente, flor siempreviva,
que das encanto, aroma, placer, colores…
Diles con esa fresca boca lasciva…
¡que no son de este mundo nuestros amores!

Igual camino en suerte nos ha cabido.
Un ansia igual que nos lleva, que no se agota,
hasta que se confundan en el olvido
tu hermosura podrida, mi lira rota.

Crucemos nuestra calle de amargura
levantadas las frentes, juntas las manos…
¡Ven tú conmigo, reina de la hermosura;
hetairas y poetas somos hermanos!

Manuel Machado

 


obviedades…

obviedades

“Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentira a medias, de ningún modo es una media verdad.”

Jean Cocteau (1889-1963) Escritor, pintor, cineasta.


irrefrenables…

irrefrenables

El laberinto

Ella estaba detrás del laberinto.
Lo supe al conocerla.
Aunque al principio, al relumbrar su cuello
en la puerta fugaz de aquel hotel
(creo que podía ser el Miguel Ángel,
y había un piano-bar), jamás me habría creído
que era posible entrar con tanta suerte
ni en ningún otro hotel, ni en cualquier otra parte.
Tenías que haberla visto. Tenías que habernos visto.
Era casi imposible imaginar
a dos seres tan frágiles,
con un fulgor tan raramente humano.
Y el brillo se quedó dentro del pecho,
como un tibio dolor del corazón.
Poco después moriste, pero ya pude ver
que había una hebra invisible, un deseo capilar,
en ti y en ella,
de no tener más freno que la muerte.
Y se lo dije entonces, quizá hasta un poco antes:
eres como un cachorro de león asustada.
Tú sólo tienes miedo de tener
ese miedo más grande que la vida.
Eres como un cachorro de león asustada,
porque un león no se rinde,
no cesa ni claudica,
se encrespa en la batalla,
apenas retrocede
y muere de un impulso o ruge y toma aliento
y vence a dentelladas.
Me gustaría decirte que fue fácil.
Me gustaría decirte que aún es fácil.
Pero ella está detrás del laberinto
y no hay salida fuera de sí misma:
es un hotel costero abandonado
donde todas las puertas nos llevan hasta el mar.

Joaquín Pérez Azaústre
De “Las Ollerías” 2011
Premio Loewe de poesía 2011

 


despedidas…

Adiós a uno de los más grandes. D.E.P.

Leonard Cohen – The Tower of Song

Bueno mis amigos se han ido y mi pelo es gris
Me duelo en los lugares donde solía jugar
Y estoy loco de amor, pero no lo estoy buscando
Tan solo estoy pagando mi alquiler cada día
Oh, en la Torre de la Canción

Le dije a Hank Williams: ¿cuánta soledad es necesaria?
Hank Williams no ha respondido aún
Pero lo escucho toser toda la noche
Un centenar de pisos por encima de mi
En la Torre de la Canción

Yo nací así, no tuve otra opción
Yo nací con el don de una voz de oro
Y veintisiete ángeles del Gran Más Allá
Me ataron a esta mesa justo aquí
En la Torre de la Canción

Así que puedes clavar tus alfileres en ese muñeco vudú
Lo siento mucho, nena, no se parece a mí del todo
Estoy de pie junto a la ventana donde la luz es fuerte
Ah no dejan que una mujer te mate
No en la Torre de la Canción

Ahora podeis decir que me he agriado, pero de esto podeis estar seguros
Los ricos tienen sus canales en los dormitorios de los pobres
Y los poderosos serán juzgados, pero puedo estar equivocado
Ya ves, se escuchan estas divertidas voces
En la Torre de la Canción

Te veo de pie en el otro lado
No sé cómo el río ha crecido tanto
Yo te he amado cariño, en aquellos días
Y todos los puentes están ardiendo esos que podríamos haber cruzado
Pero me siento tan cercano de todo aquello que perdimos
Nunca tendremos que perder de nuevo

Ahora me despido de ti, no sé cuando estaré de vuelta
Mañana nos mudaremos a esa torre lejana
Pero seguirás oyendo hablar de mi, mucho después de que me haya ido
Te estaré hablando dulcemente
Desde una ventana en la Torre de la Canción

Sí, mis amigos se han ido y mi pelo es gris
Me duelo en los lugares donde solía jugar
Y estoy loco de amor, pero no lo estoy buscando
Tan solo estoy pagando mi alquiler cada día
Oh, en la Torre de la Canción

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Leonard Cohen – The Tower of Song

Well my friends are gone and my hair is grey
I ache in the places where I used to play
And I’m crazy for love but I’m not coming on
I’m just paying my rent every day
Oh in the Tower of Song

I said to Hank Williams: how lonely does it get?
Hank Williams hasn’t answered yet
But I hear him coughing all night long
A hundred floors above me
In the Tower of Song

I was born like this, I had no choice
I was born with the gift of a golden voice
And twenty-seven angels from the Great Beyond
They tied me to this table right here
In the Tower of Song

So you can stick your little pins in that voodoo doll
I’m very sorry, baby, doesn’t look like me at all
I’m standing by the window where the light is strong
Ah they don’t let a woman kill you
Not in the Tower of Song

Now you can say that I’ve grown bitter but of this you may be sure
The rich have got their channels in the bedrooms of the poor
And there’s a mighty judgement coming, but I may be wrong
You see, you hear these funny voices
In the Tower of Song

I see you standing on the other side
I don’t know how the river got so wide
I loved you baby, way back when
And all the bridges are burning that we might have crossed
But I feel so close to everything that we lost
We’ll never have to lose it again

Now I bid you farewell, I don’t know when I’ll be back
There moving us tomorrow to that tower down the track
But you’ll be hearing from me baby, long after I’m gone
I’ll be speaking to you sweetly
From a window in the Tower of Song

Yeah my friends are gone and my hair is grey
I ache in the places where I used to play
And I’m crazy for love but I’m not coming on
I’m just paying my rent every day
Oh in the Tower of Song