El lamento de Dor-lómin

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aéreos…

aereos

Deslumbramiento por el deseo

Instantáneo relámpago
tu aparición
Te asomas súbitamente
en un vértigo de fuego y música
por donde desapareces

Deslumbras mis ojos
y quedas en el aire

Raúl Gómez Jattin

 

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escaladas…

escaladas

La bella teta (Poema de la teta)

Teta recién formada, más blanca que un huevo,
teta de satén blanco y nuevo,
teta envidiada por la rosa,
del mundo la más bella cosa,
teta dura, y no incivil,
sino pequeña bola de marfil,
en cuyo centro se endereza
una fresa o una cereza
que nadie toca, ni siquiera ve;
y a que es así mi vida apostaré.
Roja es la punta de la teta,
nunca oscilante, siempre quieta,
ya venga o vaya o dance
o recule o avance.
Teta izquierda y señera,
siempre alejada de su compañera,
teta cuya esbeltez pregona
el donaire de toda la persona.
Cuando asomas, qué impulso tan cercano
al frenesí empuja a la mano
a sostenerte y a palparte.
Mas debes refrenarte;
si no, a fe mía,
un deseo mayor sobrevendría.
Oh, teta, ni bestial, ni poca cosa,
teta madura, apetitosa,
teta que gritáis «desposadme»
noche y día, «deprisa, desposadme».
Teta creciente y animosa
que del escote dos dedos rebosa:
con razón llamaremos agraciado
a quien deje tu cuenco de leche saturado,
haciendo de tu teta de doncella
teta de dama plena y bella

Clément Marot

 


escaleras…

Ema, desnudo bajando una escalera, Gerhard Richter

Dulce amor de pasillos, dulce amor de rincones…

Dulce amor de pasillos, dulce amor de rincones,
cuando ya es una bruma el aliento deshecho.
Sentir sobre mi pecho la amplitud de tu pecho
y como dos deditos pequeños tus pezones.

Y bajar la escalera trémulo de deseo
aprovechando el último peldaño para verte.
Hasta que el frío dé cuenta de mi deseo.
(El frío no podrá y no sé si la muerte…)

Baldomero Fernández Moreno

 


derivas…

derivas

En la línea lejana del deseo…

En la línea lejana del deseo,
superficie de luces y corrientes,
se mantiene un velero a la deriva.
De ti depende el viaje o la zozobra,
su pesca o su destino,
la distancia que logre.

Izada, interrogándote, habrá siempre
una vela aguardando a que la mires.

Andrés Neuman

 


amaneceres…

amaneceres

De amor cortés

                “¡Oh Dios, oh Dios, el alba! ¡Qué pronto viene!”
                       Fragmento de un alba del siglo XV

Me has amado otra vez, tan delicadamente
-pueden también las fieras usar de cortesía-,
me has desnudado el cuerpo, aunque estaba desnuda,
abriéndome la piel con la boca y las uñas.

Es hermoso el dolor, doloroso el deseo,
tú más hermoso aún, más hiriente por tanto,
y es hermoso tenerte entre sangre y saliva,
apretado y caliente, hambriento todavía.

Quieran Dios y la Carne firmar una alianza,
que se alargue la noche más allá de la noche,
que se apague el lucero que anuncia la alborada
por que sólo amanezca debajo de las sábanas.

Josefa Parra
De “Alcoba del agua” 2002


treguas…

treguas

Mujer al sol

Una mujer al sol es todo mi deseo,
viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz
y la flor de los labios abierta para el beso
y en la piel refulgente el polen de la luz.

Una hermosa mujer, los senos en reposo
y caliente de sol, nada más se precisa.
El vientre terso, el pelo húmedo y una sonrisa
en la flor de los labios, abierta para el gozo.

Una mujer al sol sobre quien yo me arroje
y a quien beba y me muerda y con quien me lamente,
y que al someterse se enfurezca y solloce,

e intente rechazarme, y que al sentirme ausente
me busque nuevamente y se quede a dormir
cuando yo, apaciguado, me disponga a partir.

Vinicius de Moraes

 


citas…

citas

Deseo

Sobre la tibia arena de la playa
tu amante cita con placer espero;
el sol retuesta mis desnudos hombros
y entre mi falda juguetea el viento.

Ya con salobres aguas cristalinas
el mar de añil acarició mi cuerpo;
llevo en los labios un coral partido
y una concha prendida en los cabellos.

Las esmeraldas de mis ojos tristes
aguardan tus pupilas de bohemio,
y mis manos germinan las caricias
que brotan al contacto de tus dedos.

Ven, ya se abren cual rojos amarantos
los capullos en flor de mis deseos,
y entre mis labios trémulos se enciende
la loca llamarada de mis besos.

Laura Victoria

 


idolatrías…

idolatriasJezabel

Palidez consumada en el deseo,
suma de carne transparente y fina,
ya sellada, en profética rutina,
para el soldado y para el can hebreo.

¡Oh desahuciada fiebre, oh devaneo
que oscila como péndulo en rüina,
de un viñedo que el sol mimba y fulmina
a cruenta gloria y militar trofeo!

Horror de pausa y de silencio, acaso
para no conocer turbias carreras
del corazón, hacia el fatal ocaso,

ni sentir que en sus válvulas arteras
se endulza ya la sangre paso a paso
para halagar las fauces de las fieras.

Concha Urquiza

 


esquinas…

esquinasDeshora

                “polvo serán, mas polvo enamorado”
                                          Francisco de Quevedo.

La cercanía infranqueable entre sus cuerpos.
Un puente de miradas donde se cruzan
y se separan.
En sus labios:
un vaivén de palabras
o de silencios
-no la lenta fragua del beso.
No el hondo goce
ni la dicha tersa
de las desnudeces enlazadas:
sólo el roce eléctrico
de los muslos que se adivinan.

Sólo el asombro de conocerse
en la esquina
de los tardíos encuentros.

Y el sueño donde quizá se poseen
al lado
de otro cuerpo que duerme.

Y el carbón del deseo
que ha de volverse sin duda
puro diamante

al precio de no haber sido nunca
los dos el mismo leño
la húmeda llama
en el lecho
de esta única vida.

Eduardo Mitre
De “Líneas de Otoño”

 


nostalgias…

nostalgias

Trasmundo

Más allá del deseo y su luz torpe,
más allá de la risa, al otro lado
de ese instante sin tiempo o la nostalgia,
lejos de la razón, de la locura,
más allá de mí mismo, de la vida,
tan inútil, tan vieja conocida,
más allá de estos sueños, de esta muerte:
tras de la sombra en llamas de tus ojos.

Abelardo Linares
De “Espejos”