El lamento de Dor-lómin

Archivo para noviembre, 2010

Vivir… tal vez soñar…

Anuncios

Nadie…

Nobody

Nobody, Nobody
will ever love you
the way I could love you
cause nobody is that strong
love is bitter sweet
and life’s treasures deep
but no one can keep
a love that’s gone wrong

Nobody, Nobody
will ever love you
the way I could love you
cause nobody’s that strong
cause nobody’s that strong

Nobody, Nobody
will ever love you
the way I could love you
cause nobody is that strong
you’ve had many lovers
you’ll have many others
but they’ll only just break
your poor heart in two

Nobody, Nobody
will ever love you
the way I could love you
cause nobody’s that strong
cause nobody’s that strong

Tom Waits


besos…

Ayer te besé en los labios

Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto,
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más. El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada ya,
para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no…
-¿Adónde se me ha escapado?-.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.

Pedro Salinas

 


Quiero…

Frankie Ruiz: Quiero llenarte

Quiero hacerte el amor y tu te alejas
Quiero besar tus labios y me esquivas
Si te acaricio el cuerpo estas muy tensa
Y cuando llego al cuello no me dejas.
Quiero hacerte el amor sin mas respeto
Que el que exige la piel y la nobleza
Pero hacerlo como los amantes
Toda mia de los pies a la cabeza.
Quiero llenarte, llenarte toda
Que nada entre los dos te de verguenza
Que puedas navegar sobre mi cuerpo
Y hacer lo que devuelva tu tibieza.
Quiero llenarte, llenarte entera
Que aprendas del amor mil cosas nuevas
Apurate te queda poco tiempo
Que el tiempo que se va ya no regresa.
Quiero hacerte el amor sin mas espera
Quiero hacerte el amor, quiero que sientas
Que la vida se enciende adentro tuyo
Con el fuego que corre por mis venas.
Quiero hacerte el amor, quiero sentirte
Toda mia de los pies a la cabeza.
Quiero llenarte, llenarte toda
Que nada entre los dos te de verguenza
Que puedas navegar sobre mi cuerpo
Y hacer lo que devuelva tu tibieza.
Quiero llenarte, llenarte entera
Que aprendas del amor mil cosas nuevas
Apurate te queda poco tiempo
Que el tiempo que se va ya no regresa.

(Quiero hacerte el amor)
Quiero morderte los labios mamita
(Quiero llenarte toda.)
Y sentirme dentro de tu cuerpo
(Quiero hacerte el amor)
Sentirte mamacita todita
(Quiero llenarte toda.)
Y que aprendas del amor mil cosas nuevas
~
(Quiero hacerte el amor)
Si tal vez el cuello tu me esquivas
(Quiero llenarte toda.)
Pero yo se que te gusta mamita
~
(Quiero hacerte el amor)
Quiero que sientas tu vida encendida
(Quiero llenarte toda.)
No te pongas tensa querida
(Quiero hacerte el amor)
Yo quiero, yo quiero, yo quiero hacerte el amor
(Quiero llenarte toda.)
Que el fuego corra por tu venas.


Ay, Ay Ay…


Alucinaciones y Paranoias (vol. 4)

Ya he dicho antes que me empiezo a sentir cansado y viejo, nada grave, sólo deprimente. No deseo la eterna juventud, y mucho menos la inmortalidad, pero uno nunca se hace a la idea de que envejece, hasta que de repente ya ha sucedido, ¡ya no eres joven!, ni tienes todo el tiempo del mundo por delante. ¡Todo el tiempo del mundo! Eso sí que es una falacia, en realidad uno no dispone de ningún tiempo, es el tiempo el que dispone de ti, el que te engaña haciéndote creer que eres el dueño del universo y que tu vida será larga y provechosa, al final tu vida es como la de todos: naces, te reproduces y mueres. ¡Qué bárbaro!
El tiempo, el tiempo es la gran preocupación de todo ser humano, siempre preocupados por aquello que tenemos que hacer hoy, mañana, pasado, etc., y nadie se da cuenta de que lo verdaderamente grave es lo que ya está atrás. Mucha gente se arrepiente de algunas cosas que hizo, yo, en cambio, me arrepiento de todo aquello que no hice cuando tuve la oportunidad, después ya es demasiado tarde, la ocasión pasó, y una alternativa  fue desperdiciada para toda la eternidad. Amén.
Hablando del tiempo me vuelvo a acordar de los bosques de Urki, allí el tiempo no existía, sólo el bosque, yo mismo carecía de existencia hasta que me adentraba en los senderos de la floresta, solamente entonces me sentía vivo, me sentía parte del bosque, a pesar de que yo era un extraño allí, entre los árboles. Poco a poco, fui dejando de ser un extraño, para finalmente integrarme totalmente en la naturaleza, llegué a conocer todos los senderos y sus vericuetos, tanto de los caminos del hombre, como de las sendas de los distintos animales que allí habitaban, jamás me extravié, siempre sabía donde me hallaba, porque, finalmente, incluso aprendí a conocer a todos los árboles. Efectivamente, no hay dos árboles iguales, sólo al principio nos lo parecen, o cuando no tenemos intención de integrarnos, o sentimos miedo del bosque, entonces seremos siempre unos extraños y, más tarde o más temprano, acabaremos extraviándonos.
También con la vida urbana de las ciudades sucede algo parecido, y mucha gente acaba extraviada o sintiéndose totalmente fuera de lugar. Seguro que todos conocemos a alguien así, a veces no hay más que mirarse al espejo. Por mi parte, aún hoy me siento a gusto en el bosque, aunque sea la primera vez que lo visito, no le tengo miedo, me siento cómodo y quiero descubrir sus secretos, conocer sus orígenes y averiguar su desarrollo; desgraciadamente su futuro ya lo conocemos, todos están condenados a la desaparición, de una forma o de otra, por las talas o por el fuego. Estamos perdiendo los bosques, estamos perdiendo la vida. ¡Nosotros ya estamos perdidos!

Mitxel 2010


bocas…

LA BOCA

Boca que arrastra mi boca:
boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.

Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.
Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos fúlgidos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.

Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.

Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.

¡Cuánta boca enterrada,
sin boca, desenterramos!

Beso en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.

Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.

He de volverte a besar,
he de volver, hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.

Miguel Hernández



Alucinaciones y Paranoias (vol. 3)

Volviendo a mi infancia, una vez más, recuerdo que el colegio al que yo iba, estaba en un barrio situado al pie del monte Urki, llamado Txantxazelai, el colegio era conocido como el Frontón Viejo, aunque su nombre oficial era, cómo no, Virgen de Arrate, lo del frontón viejo es obviamente en referencia al antiguo frontón eibartarra, hay que recordar que Eibar es la catedral de la pelota mano, y en ese mismo frontón fue donde obtuvo sus éxitos el legendario Txikito de Eibar, nuestro mejor pelotari. También allí en Txantxazelai, estaba la cantera de fútbol eibarresa, había un campo de fútbol con el suelo de grava, donde los chavales nos destrozábamos la piel en nuestra ansia de ser fichados por algún ojeador de la Sociedad Deportiva Eibar, o mejor aún, directamente por alguno de la Real Sociedad de San Sebastián o del Atlethic Club de Bilbao.
Allí, en aquella vieja escuela, recuerdo que un día vino el director a avisarnos que fuéramos todos a la clase de don Gonzalo, que era la única aula que tenía televisión, uno más de los experimentos pedagógicos de la época, fallido como otros muchos. El motivo no era otro que la llegada del hombre a la luna, y así, en aquella pequeña aula, un montón de niños, literalmente apiñados unos encima de otros, presenciamos con la boca abierta el momento en que Neil Armstrong pronunció su famosa frase: “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”. Desde entonces he procurado andar siempre con grandes zancadas.
Poco después terminé la enseñanza primaria y aprobé el examen de ingreso en el Instituto de Bachillerato Ignacio Zuloaga, que quedaba justo en el otro lado de Eibar, en una ladera del monte Arrate, en el barrio de Jardines, aún no comprendo de donde sacaron el nombre del barrio, porque contra lo que pueda parecer, allí no había ningún jardín. Por este motivo, mis padres decidieron mudarse al susodicho barrio de Jardines, con lo cual, mi vida sufrió un cambio muy profundo. Además de dejar atrás a todos mis amigos de Urki, también perdí el contacto con la naturaleza que había mantenido hasta ese momento, y así fue como me convertí en otro animal urbano.

Mitxel 2010


tormentas…

CIELO NUBLADO

Diríase que tu mirada está llena de bruma;
tus misteriosos ojos (¿azules, grises, verdes?)
alternativamente suaves, soñadores y crueles,
reflejan la indolencia y la palidez del cielo.

Así evocas esos días blancos, tibios y velados,
que a corazones hechizados convierten en lágrimas,
cuando los nervios, por un mal que los contrae,
excesivamente lúcidos, se burlan del alma dormida.

A veces eres cual hermoso horizonte
que los soles de las brumosas estaciones iluminan.
¡Ay, cuánto resplandeces, paisaje mojado,
al inflamarte los rayos desde un cielo nublado!

¡Oh mujer peligrosa, oh climas seductores!
¿También adoraré tu nieve y tus fríos,
y hasta sabré gozar del invierno implacable
con placeres más intensos que el hielo y la daga?

Charles Baudelaire.