El lamento de Dor-lómin

Archivo para diciembre, 2010

HO! HO! HO!

FELIZ NAVIDAD!!

Anuncios

looking for a queen…

LA REINA

Yo te he nombrado reina.
Hay más altas que tú, más altas.
Hay más puras que tú, más puras.
Hay más bellas que tú, hay más bellas.
Pero tú eres la reina.
Cuando vas por las calles
nadie te reconoce.
Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira
la alfombra de oro rojo
que pisas donde pasas,
la alfombra que no existe.

Y cuando asomas
suenan todos los ríos
en mi cuerpo, sacuden
el cielo las campanas,
y un himno llena el mundo.

Sólo tú y Yo,
sólo tú y yo, amor mío,
lo escuchamos.

Pablo Neruda

 


Viajeros…

 

Jorge Drexler – Transporte

Desde ahora mismo y aquí
hacia donde quiera que estés,
parte de mi alma
parte a tu encuentro.
Sabes que te llevo dentro mío
igual que yo sé que tu me llevas dentro.

Se trata de un leve pulsar
que se abre camino hacia tí
cruzando las estaciones, constelaciones,
los momentos.
Digo que esta vida es llevadera
sólo porque sientes tú
lo que yo siento.

Donde tu estás
yo tengo el Norte,
y no hay nada como tu amor
como medio de transporte.

En este instante,
precisamente,
más canto y más te tengo yo
presente,
más te tengo yo presente.


fugitivos…

A UNA TRANSEUNTE

La calle, aturdida, aullaba a mi alrededor.
alta, delgada, de luto, con majestuoso dolor
pasó una mujer: con mano elegante
alzaba y mecía lo mismo festón que dobladillo;

ágil y noble pasó, con piernas de estatua.
Crispado y nervioso, yo no cesaba de beber
en sus pupilas, cielo lívido con gérmenes tormentosos,
la dulzura que fascina y el placer que mata.

Un relámpago… ¡y ya la noche! -Belleza fugitiva,
mirada que me hizo renacer, dime:
¿ya no te veré más sino en la eternidad?

¡En otra parte y muy lejos! ¡Demasiado tarde! ¡Y acaso nunca!
Ignoro donde fuiste, y no sabes adónde voy,
¡Ay tú, a quien hubiese amado! ¡Ay tú, que lo sabías!

Charles Baudelaire

 


Alucinaciones y Paranoias (vol. 5)

Volviendo al tema del tiempo, decía que es curioso cómo desaparece la sensación temporal cuando nos adentramos en un bosque, parece como si los árboles nos hicieran partícipes de su longevidad, de su vida centenaria, de tal forma que las estaciones y los años completos dejan de tener importancia, una primavera no es mas que una minucia y un año es sólo un ciclo de minucias. Lo único que importa es la continuidad del propio bosque, y sobre todo su silencio, ese silencio mágico, que casi se puede palpar, a veces, levemente interrumpido por el crujido de algún arbusto, indicándonos que, después de todo, no estamos tan solos como parecía, que a pesar de ese mismo silencio la vida fluye alrededor de nosotros, aunque no la veamos, aunque no seamos conscientes de su presencia, aunque tratemos de ignorarla, la vida está siempre ahí, tal vez justo detrás nuestro, quizás acechándonos, espiándonos y, finalmente, sorprendiéndonos, ¡en el preciso instante en que nos encontramos con los pantalones bajados!

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Cantaba un borracho, y no era Bukowski, hablando de la historia de Pedro Navaja, pero eso no es lo peor, lo peor de todo, como decía Ray Loriga, es que “si naciste pa’ martillo, del cielo te caen los clavos”. Realmente la vida es una sorpresa continua, ¿o es que nunca habéis visto amanecer? Creo sinceramente que aquel que dice que está aburrido, es que, simplemente, no sabe ver todo lo que ocurre alrededor suyo en cada momento. Suele ser un tipo de gente que está tan ocupada preocupándose de sí misma, que no ve más allá de sus narices, y no porque las tenga muy largas precisamente, sino porque tienen una cierta tendencia natural a creerse el ombligo del mundo. Generalmente, es mejor no decirles cual es la parte de la anatomía del universo que les corresponde, ya que también suelen ser bastante quisquillosos, así que lo más indicado en estos casos, suele ser callarse y permitir que se sigan engañando a sí mismos. Pero bueno, vamos a dejar los engaños a un lado, que me tengo prohibido hablar de política.

Mitxel 2010


dreams….

Soñé contigo esta noche…

Soñé contigo esta noche:
Te desfallecías de mil maneras
Y murmurabas tantas cosas…

Y yo, así como se saborea una fruta
Te besaba con toda la boca
Un poco por todas partes, monte, valle, llanura.

Era de una elasticidad,
De un resorte verdaderamente admirable:
Dios… ¡Qué aliento y qué cintura!

Y tú, querida, por tu parte,
Qué cintura, qué aliento y
Qué elasticidad de gacela…

Al despertar fue, en tus brazos,
Pero más aguda y más perfecta,
¡Exactamente la misma fiesta!

Paul Verlaine

(Versión de Víctor M. Londoño)