El lamento de Dor-lómin

Archivo para febrero, 2013

falsedades…

falsedadesNo eres lo que dices

«Lo que eres me distrae de lo que dices»

Pedro Salinas

Lo descubrí hace años en Ibiza: no eres
la que habla conmigo como las profesoras,
la que dice palabras como estratigrafía,
sobredimensionar y propósitos lúdicos,

sino la que recorre mis recovecos tibios
con una mano sabia y amable siempre húmeda,
la que impregna mi lengua con sus zumos secretos,
la que gime muy suave, la que grita muy fuerte.

Iván Tubau
De “La quijada de Orce” 1988-1997

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delicias…

 

Hace unos días me desperté con esta aunténtica delicia de música, se trata del concierto para violín y orquesta nº 25 en la menor de Giovanni Battista Viotti, la interpretación está a cargo de Franco Mezzena y la Sinfonía Perusina.

Al descubrir que no estaba en youtube, yo mismo hice un video y lo subí a mi canal de youtube, espero que todos disfruteis de él como yo disfruté al descubrir esta maravilla.

Mitxel Viteri

 

Giovanni Battista Viotti

Giovanni Battista Viotti.

Giovanni Battista Viotti, (Fontanetto Po, del Piamonte, 12 de mayo de 1755 – Londres, 3 de marzo de 1824) fue un violinista, compositor y pedagogo italiano.

Apreciado desde muy joven como violinista, fue acogido bajo la protección de los príncipes Dal Pozo della Cisterna que procuraron que estudiara con Antonio Celoniat.

En 1775 formó parte de la capilla de la Corte de Saboya dirigida por Giulio Pugnani. En 1780, éste último lo llevó en una gira de conciertos a Ginebra y Viena. Continuó viaje él solo hacía Dresde , Berlín (donde tocó para Federico II el Grande), Varsovia y San Petersburgo.

En 1782 de regreso en París obtuvo un gran éxito en el Concert Spirituel que le abrió la mayor parte de los círculos musicales. Fue nombrado solista de la Corte de Maria Antonieta, pero su actividad de concertista se redujo notablemente los años siguientes. Pasó entonces a dedicarse a la enseñanza, la composición y la organización de conciertos.

En 1788, metido a empresario teatral, viaja a Italia con objeto de contratar cantantes para la próxima apertura del Teatro de Monsieur, pero este tuvo una vida muy corta y pronto cerró sus puertas. Viotti, viaja entonces a Londres en 1792, donde reemprende sus conciertos. En 1794 es nombrado director artístico y posteriormente director de orquesta en el King’s Theatre. Cuatro años más tarde es expulsado de las islas acusado de jacobino, por lo que se instala en Alemania, cerca de Hamburgo. Revisado su caso, se le permitió regresar a Inglaterra, donde abandonó su carrera musical para dedicarse al negocio de vinos, pero fracasó y quebró rápidamente. Regresó a París donde fue director del Teatro Italiano y de la Ópera en 1819. Dos años después fue despedido y volvió a Londres donde murió en 1824.

Durante los 20 últimos años del siglo XVIII fue considerado como el mejor violinista de Europa. Como compositor fue un defensor de la tradición instrumental italiana de la época rococó, pero abierto al romanticismo. Sus conciertos están influenciados por Haydn.

Su obra

  • 29 conciertos para violín.
  • 2 sinfonías para 2 violines y orquesta.
  • 70 sonatas para violín.
  • 9 arias para soprano.
  • Numerosos dúos, tríos, cuartetos y motetes.

ritos…

ritos

 

Conjuros para la noche de una virgen

Ah, ese látigo, ese látigo que gime entre los muslos,
que despliega en la sombra su tenaz poderío,
ese látigo que viene de la muerte hacia la muerte,
aventando cenizas a los aires más puros,
señalando fronteras en cinturas y pechos,
recorriendo la piel con ciego escalofrío.
Ese látigo, su furor incansable,
pongo hoy en tus manos y celebro sus llagas.
Fuente de esperma, cabellera al viento,
navegar de tu vientre en un mar imposible,
coronas de cansancio y manos que resbalan
y resbalan y caen y caen trepando el muro,
la imponente pared que, al fin,
mármol o sangre, resquebrajada se desploma.
Ah, ese látigo, camino de elefantes,
muñeca de trapo herida de alfileres,
cruz donde la piel termina y su bosque de pelo.
Olas blancas de sábana sobre tus ojos locos,
dientes sin más oficio que morder en su dicha,
placer de ser un dedo, un cuchillo, la sombra.
«Hemos venido caminando, hemos buscado eternamente,
y hoy, por fin, llegamos a nosotros,
ponemos nuestra planta en tierra verdadera.»
La ceremonia, el rito con incienso de voces,
húmedos labios, palabras como espejos,
ha de tener su principio solemne:
dilatada pupila, ejercicio de furia y de sonámbulo,
estatuas que el cincel deseara.
Más tarde se extenderá el silencio,
un silencio de océano vacío,
una calma impasible de nieve
donde la sangre cantará su derrota.
Al terminar se oirán dos voces,
súbitamente naciendo de la nada
y un tropel de caballos en celo
moverá las cortinas y pisará los sueños.
La luz del día, 26 de agosto, pondrá su velo azul
sobre caricia y hueso, pezón alzado y extinta lengua.
Jornal de ausencia pagará estas horas,
olor de sucia oveja y plantas que se pudren.
«Sí hemos andado, hemos andado hasta llegar aquí
y ahora sabemos que no era ésta nuestra tierra.»
Rasgando el aire, nubes, sol, luna, estrellas,
un látigo de fuego pregona su condena.

Juan Luis Panero

 


soledades…

callesoledad

 

Caminata

Olorosa como un mate curado
la noche acerca agrestes lejanías
y despeja las calles
que acompañan mi soledad,
hechas de vago miedo y de largas líneas.
La brisa trae corazonadas de campo,
dulzura de las quintas, memorias de los álamos,
que harán temblar bajo rigideces de asfalto
la detenida tierra viva
que oprime el peso de las casas.
En vano la furtiva noche felina
inquieta los balcones cerrados
que en la tarde mostraron
la notoria esperanza de las niñas.
También está el silencio en los zaguanes.
En la cóncava sombra
vierten un tiempo vasto y generoso
los relojes de la medianoche magnífica,
un tiempo caudaloso donde todo soñar halla cabida,
tiempo de anchura de alma, distinto
de los avaros términos que miden
las tareas del día.
Yo soy el único espectador de esta calle;
si dejara de verla se moriría.
(Advierto un largo paredón erizado
de una agresión de aristas
y un farol amarillo que aventura
su indecisión de luz.
También adivierto estrellas vacilantes.)
Grandiosa y viva
como el plumaje oscuro de un Ángel
cuyas alas tapan el día,
la noche pierde las mediocres calles.

Jorge Luis Borges
de Fervor de Buenos Aires

 


modernidades…

Borges

 

Hacia 1905, Hermann Bahr decidió: «El único deber, ser moderno». Veintitantos años después, yo me impuse también esa obligación del todo superflua. Ser moderno es ser contemporáneo, ser actual; todos fatalmente lo somos. Nadie -fuera de cierto aventurero que soñó Wells- ha descubierto el arte de vivir en el futuro o en el pasado. No hay obra que no sea de su tiempo; la escrupulosa novela histórica Salammbô, cuyos protagonistas son los mercenarios de las guerras púnicas, es una tipica novela francesa del siglo XIX. Nada sabemos de la literatura de Cartago, que verosímilmente fue rica, salvo que no podia incluir un libro como el de Flaubert.

Jorge Luis Borges
Buenos Aires, 25 de agosto de 1969

 


nostalgias…

nostalgias

En estas noches

En estas noches mi sangre siente frío, amada, por tu cuerpo.
Ah, mi ansia es como un agua oscurecida que retiene las puertas de una esclusa,
descansando con la tranquilidad de mediodía,
inmóvil, acechando, ansiosa de estallar. Tormenta de verano
pesadamente retenida en foscos nubarrones.
¿Cuándo caerás, rayo, a quien golpea y carga con placer, a quien
desencadena como balsa,
que abres de par en par los muslos prietos de la presa? Quiero
llevarte conmigo sobre las almohadas como gavilla de nacientes tréboles
en la tierra mullida. Yo soy el jardinero
que te tiende con suavidad. Nube que te rocía
y el aire que te envuelve.
En tu tierra deseo plantar mi fervor delirante
y al florecer con ansia resucitar sobre tu cuerpo.

Ernst Maria Richard Stadler
“Tres poetas expresionistas alemanes” Ediciones Hiperión 1998
Versión de Jenaro Talens


tristezas…

tristezas

Triste nº 1

Por la memoria vagamos descalzos
seguimos el garabato de la lluvia
hasta la tristeza que es el hogar destino
la tristeza almacena los desastres del alma
o sea lo mejorcito de nosotros mismos
digamos esperanzas sacrificios amores.

A la tristeza no hay quien la despoje
es transparente como un rayo de luna
fiel a determinadas alegrías.

Nacemos tristes y morimos tristes
pero en el entretiempo amamos cuerpos
cuya triste belleza es un milagro.

Vamos descalzos en peregrinación
triste tristeza llena eres de gracia
tu savia dulce nos acepta tristes.

El garabato de la lluvia nos conduce
hasta el hogar destino que siempre has sido
tristeza enamorada y clandestina

Y allí rodeada de tus frágiles dogmas
de tus lágrimas secas de tu siglo de sueños
nos abrazas como anticipo del placer.

Mario Benedetti


salvajes…

Ha muerto Reg Presley, cantante y líder de The Troggs.

D.E.P.

The Troggs – Wild Thing

Cosa salvaje
Haces que mi corazón cante
Lo haces todo maravilloso
Cosa salvaje

Cosa salvaje, yo creo que te amo
Pero quiero saberlo seguro
Así que ven, abrázame fuerte
Te amo

Cosa salvaje
Haces que mi corazón cante
Lo haces todo maravilloso
Cosa salvaje

Cosa salvaje, yo creo que me mueves
Pero quiero saberlo seguro
Así que ven, abrázame fuerte
Me mueves

Cosa salvaje
Haces que mi corazón cante
Lo haces todo maravilloso
Cosa salvaje

Vamos, vamos, cosa salvaje
muévelo, muévelo, cosa salvaje

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The Troggs – Wild Thing

Wild thing
You make my heart sing
You make everything groovy
Wild thing

Wild thing, I think I love you
But I wanna know for sure
So come on, and hold me tight
I love you

Wild thing
You make my heart sing
You make everything groovy
Wild thing

Wild thing, I think you move me
But I wanna know for sure
So come on, and hold me tight
You move me

Wild thing
You make my heart sing
You make everything groovy
Wild thing

Come on, come on, wild thing
Shake it, shake it, wild thing


ciclos…

ciclos

 

Algo debe morir cuando algo nace…

Algo debe morir cuando algo nace;
debe ser sofocado, y su sustancia
chupada para ser riego o lactancia
en que otro ser su urgencia satisface.

No habrá otra hora pues en que te abrace
mientras muerdo en la cándida abundancia
de tus dos pechos; no habrá ya otra instancia
en que tu cuerpo con mi cuerpo enlace;

no penetraré más en la garganta
anfractuosa de tu sexo alpino.
Tú a otra luz amaneces; yo declino.

Mi degollado ardor tu altar levanta,
mi reprimida hambre te alimenta,
y el yermo de mi lecho te cimenta.

Tomás Segovia

 


tactos…

tactos2

 

Cómo me vas a explicar…

¿Cómo me vas a explicar,
di, la dicha de esta tarde,
si no sabemos porqué
fue, ni cómo, ni de qué
ha sido,
si es pura dicha de nada?
En nuestros ojos visiones,
visiones y no miradas,
no percibían tamaños,
datos, colores, distancias.
De tan desprendidamente
como estaba yo y me estabas
mirando, más que mirando,
mis miradas te soñaban,
y me soñaban las tuyas.
Palabras sueltas, palabras,
deleite en incoherencias,
no eran ya signo de cosas,
eran voces puras, voces
de su servir olvidadas.
¡Cómo vagaron sin rumbo,
y sin torpeza las caricias!
Largos goces iniciados,
caricias no terminadas,
como si aun no se supiera
en qué lugar de los cuerpos
el acariciar se acaba,
y anduviéramos buscándolo,
en lento encanto, sin ansia.
Las manos, no era tocar
lo que hacían en nosotros,
era descubrir; los tactos
nuestros cuerpos inventaban,
allí en plena luz, tan claros
como en la plena tiniebla,
en donde sólo ellos pueden
ver los cuerpos,
con las ardorosas palmas.
Y de estas nadas se ha ido
fabricando, indestructible,
nuestra dicha, nuestro amor,
nuestra tarde.
Por eso no fue nada,
sé que esta noche reclinas
lo mismo que una mejilla
sobre este blancor de plumas
-almohada que ha sido alas-
tu ser, tu memoria, todo,
y que todo te descansa,
sobre una tarde de dos,
que no es nada, nada, nada.

Pedro Salinas