El lamento de Dor-lómin

Entradas etiquetadas como “memoria

máscaras…

mascaras

 

Defectuosa formación del plural

                                          Disfraz, persona unitiva
                                                                        Lezama Lima

Cuántos días baldíos
haciéndome pasar por lo que soy.

Máscara sin memoria, líbrame
de parecerme a aquel que me suplanta.

Uno solo será mi semejante

José Manuel Caballero Bonald

 


aguas…

aguas

 

Cómo se abría el cuerpo del amor herido…

Cómo se abría el cuerpo del amor herido
como si fuera un pájaro de fuego
que entre las manos ciegas se incendiara.

No supe el límite.

Las aguas
podían descender de tu cintura
hasta el terrible borde de la sed,
las aguas.

José Ángel Valente
De “Material memoria”

 


distancias…

distancias

Espera

Y tú me dices
que tienes los pechos vencidos de esperarme,
que te duelen los ojos de tenerlos vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos
de palpar esta ausencia por el aire,
que olvidas el tamaño caliente de mi boca.

Y tú me lo dices que sabes
que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,
de golpear mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,
una nueva manera de rescatarte en besos
desde la ausencia en la que tú me gritas
que me estás esperando.

Y tú me lo dices que estás tan hecha
a este deshabitado ocio de mi carne
que apenas sí tu sombra se delata,
que apenas sí eres cierta
en esta oscuridad que la distancia pone
entre tu cuerpo y el mío.

José Manuel Caballero Bonald

 


epístolas…

epistolasCarta

Mi amada
estará pensando en mí:
¡la una de la madrugada!

¿El amor empieza así,
cada uno solo en su lecho,
sin dormir,
y deseando recibir
otro balazo en el pecho?

El camino
clandestino
con rumor de sabia nueva
y tierra sin pisar, ¿ lleva
a buen fin, a buen destino?
¿O es otra vez el ciclón
que empieza con un suspiro
y que acabará de un tiro
partiéndome el corazón?

No lo sé.
Me temo quo lo sabré
cuando estén llenos de azufre
los silos de la memoria:
¿Sólo comprende el que sufre?
¿Sólo el dolor tiene historia?
¿O quizás, y todavía,
será posible inventar
la historia de la alegría?

¡Preguntar y preguntar,
desvelado,
con azufre en el pasado
y fracturas y despojos
en donde ponga los ojos!

Sin embargo, ¡ah, sin embargo,
don Antonio!,
por entre un saber amargo
aguardo como un demonio
que una mujer, desvelada
por un secreto y un hombre,

ponga mi nombre en su almohada
y al fin se duerma dichosa
con una mano olvidada
orilla a su oscura rosa.

¿No escarmienta la ilusión?
¡La una de la madrugada
y el tictac del corazón
avanzado, sin dormir
y afanoso,
por el tiempo misterioso
que aún falta para morir!

Félix Grande


… muérdeme…

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Tan quieta y trémula como una manzana
tan roja como un beso de sangre
como un mordisco imposible
un lametazo de fuego
o una caricia distraída
cuando la piel ya arde ruborizada…

… muérdeme, mi Dueño…

Pícara pero dulce
fresca pero en brasas
contoneando la brillante manzana
que grita pecado inocente
desde la cintura
hasta las ancas…

… mastícame, mi Dueño…

… hasta tatuarte a tí mismo
en esta carne,
que ya no es mi carne,
sino tuya,
para ser consumida,
hasta los huesos…

Y demos la vuelta a la Historia
cambiemos de nombres
a los que la escriben,
hagamos del verbo
memoria…

Gatita de Mitxel, 19 de febrero, 2015


películas…

Gloria GrahameSesión continua

Volveremos al Roxy y al Astoria,
a los ingenuos nombres del pasado.
En la sesión vermuth está atrapado
el final -no lo cuentes- de mi historia.

Hoy estrena recuerdos la memoria.
De cine es y será cómo te he amado.
Por el deseo estoy encañonado
junto a ti. No tenía escapatoria.

No tenía razón estar a oscuras,
estar luchando nuestras calenturas
en una fría y desigual batalla.

Sinceros de tan puros insinceros,
pues éramos los labios verdaderos
del beso que tapaba la pantalla.

Javier de Bengoechea

 


Ocho ricas patitas y el regalo de la memoria

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Pulpeira. El destino… y Tus dedos…

Vestidos de domingo, guapos, frescos, alpinistas de cuestas y exploradores del antiguo barrio.
Te desvestías de recuerdos y anécdotas mientras trepábamos de un Ourense a otro.
Y al llegar, la espera, todos ojos y sonrisas.
Probar desde tus manos el rico manjar sabroso. Otra primera vez inesperada.
Y sonrío. Poco sabíamos ambos que más antes que después desarrollaría una pasión duradera por las ricas ventosas carmesíes.

Y río abiertamente cuando esto me recuerda mi escándalo adolescente al ver Urotsukidoji, en el calor de mis orejas y la sequedad de mis ojos. No podía ni pestañear… Años después vi por primera vez El sueño de la esposa del pescador y recordé aquel instante…
Aquel soleado mediodía orensano, convergían los recuerdos tamizados por tu sombra protegiendo mi piel blanca de umbrías. Y tu mano permanecía firme y dispuesta con aquella pequeña muestra de paraíso entre los dedos.

Van mis pies solos recorriendo las calles de tus huellas, persiguiendo esa memoria y sus sabores.
Volveremos a perseguir a la pulpeira para llevarnos sus regalos bañados en buen caldo salado y sabroso a nuestra mesa…
Y yo me arrodillaré y esperaré de tus dedos el sabor celestial de nuevo, en un aniversario tentacular… ah, mi Dueño… tú tan rico… ❤

Gatita de Mitxel, 1 de febrero de 2015


Umbría

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“Una casa que vivía a oscuras, y un golpe de viento que abre de pronto todas las ventanas. Eso fuiste tú”
La Dama del Alba. Alejandro Casona

Andaba yo supina, en duermevela, ajena y sin embargo lúcida.
Mi carne estaba enlazada en un abrazo irrompible y sin embargo tierno.
Y la sombra era luz tamizada que resbalaba despacio buscando ser día.
No era mañana, aún alentaba el silencio de noche entre sábanas cálidas.

Andaba yo acunada, envuelta, enlazada, protegida.
Como si cada noche de cada día hubiera hecho ese hueco que ahora ocupaba.
Amanecer sabiéndome en casa.
Tanta alegría haciendo de golpe nudos en la garganta.

Nuestra primera mañana…

Y sentir los pulsos tañendo en los dedos
corriendo en rápidos vertidos de caricias
sin prisa
sin pausa
como un susurro que aquieta
y retumba
Modelando mi alma.
De dentro a fuera.

Desnaciéndome umbrales
de umbría madrugada
que moldeó a la pequeña gata
rompiendo sus moldes.

Así, en sonoro silencio,
esa primera mañana de mi vida
Tu vida
Yo que ya no era mía
Vaciada
para llenarme de ti…

Memoria viva. Ya siempre memoria viva.

Gracias… un año después otra vez gracias…


Gatita de Mitxel, 29 de enero de 2015


sucesos…

sucesosAlgo va a suceder

La muerte es como el sueño,
parecida a ti:
no puede ser pensada.
Abro los ojos y amanece el día.
No hay obsesión impune, ni fantasmas
que la luz no devore
sin más imperio que su voluntad,
ni otro poder que el sol que nos despoja.
Cómo olvidar que fuimos lo innombrado,
lo que negaba oscuridad a un mundo
hecho, como tú y yo, de sueños rotos.
No, no duermas. El pájaro del alba
dice que ayer no existe. No hay memoria,
ni significa nada. Sólo, mira
esta pasión que nos acoge, que
ha estallado, de pronto, insobornable,
como las ganas de vivir.

Jenaro Talens
“La mirada extranjera” 1984-1985

 


Mientras amaneces

Ako Kondo and Cristiano Martino in Bodytorque_ Photography Paul Scala

 

La desacostumbrada mirada se desnuda

Y no ve.

Recuerda.

Es de día y no importa.

El espejo guarda la memoria…

Luces sosegadas de un amanecer que no acaba de llegar
retenido por un deseo callado que sabe de silencios.
Los embozos son tus brazos que se arquean,
apretando mi sueño aún de párpados pesados.

Y se me enroscan dentro las sonrisas,
el sabor de tu nombre atrapado entre los dientes
y un calor en el vientre
que comienza en tu piel contra la mía
y acaba en un aliento contenido ya despierto.

Soy de arcilla roja y humeante
que recupera sus curvas y arañazos,
dando a tu vigilia de nuevo mi carne
moldeada entre tus dedos.

Y me arrancas la voz del ronco abismo
donde los dientes ya no aprietan
con mordiscos maullados
temblorosos
que aúllan una vez más en el reflejo
que soy tuya.

Esculpiendo,
Hacedor,
cada rincón de mi alma
con el barro de tu carne,
ya el no hueco vacío en mis entrañas.

Y drenas la voz,
el fuego
y el sueño
de un despertar que me rehace
exactamente tal y como tú deseas…

Porque mi cuerpo ya no es mío
me lo entregas con tu piel
en el reflejo de la memoria
cada mañana.

Esa otra que sonríe en la penumbra
se ha grabado combada
en tu mirada
y yace sumergida en la jaula de tus vanos…

Una vez más resucitada.

Gracias, mi Dueño… Gracias

 

Gatita de Mitxel, 25 de septiembre de 2014

Imagen: Ako Kondo and Cristiano Martino in Bodytorque.  Photography: Paul Scala