El lamento de Dor-lómin

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sigilos…

sigilos

XXII Me vienes con las manos germinadas…

Me vienes con las manos germinadas
y pétalos de amor entre los dedos,
sin nombre y sin ayer, con la sonrisa
nevada entre los labios de verano.
Me vienes de la luz y traes contigo
el mosto de la piel y frescas uvas
que al mueso de tu carne se revientan.
Hay agua de jazmín en tu saliva
y cielo en el olvido de tus ojos.
Tú llegas hacia mí, pisando nubes,
borrando la memoria con los brazos,
luchando como ángel con la muerte
que observa sigilosa tras los vidrios.
No queda soledad en los visillos
ni oscuros alfileres de ceniza
que puedan destrozar la primavera.
Miremos más allá de los espejos,
al cielo de alas blancas y espumosas
que hay sobre las olas de los puertos.

Juan José Vélez Otero
De “Panorama desde el ático”

 

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apariciones…

apariciones

Ella era un fantasma del deleite

Ella era un fantasma del deleite
cuando por vez primera la vi,
ante mis ojos resplandeciente:
una adorable aparición enviada;
para adornar un instante;
Sus ojos eran como estrellas del crepúsculo,
Y del ocaso también sus cabellos oscuros.
Pero todo el resto de ella
provenía de la primavera y su alegre amanecer;
una forma danzante, una imagen radiante
para acosar, sobresaltar y acechar.
La observé más de cerca: un espíritu
¡pero una mujer también!
Leves y etéreos sus movimientos de hogar,
Y su paso era de virginal libertad;
Un semblante en el que se contemplaban
dulces recuerdos, y promesas también;
para cotidiano alimento del ser,
para dolores fugaces, engaños simples,
alabanzas, reproches, amor, besos, lágrimas, sonrisas.
Ahora veo con ojos serenos
el mismo pulso de la máquina;
un ser respirando un aire meditado,
una peregrina entre la vida y la muerte,
la razón firme, la templada voluntad,
paciencia, previsión, fuerza y destreza.
Una mujer perfecta,
noblemente planeada para advertir,
para consolar, y ordenar.
Y aún así un espíritu que resplandece
con algo de luz angelical.

William Wordsworth

 


retornos…

retornos

Dilo, dilo otra vez…

Dilo, dilo otra vez, y repite de nuevo
que me quieres, aunque esta palabra repetida,
en tus labios, el canto del cuclillo recuerde.
Y no olvides que nunca la fresca primavera

llegó al monte o al llano, al valle o a los bosques,
en su entero verdor, sin la voz del cuclillo.
Me saluda en las sombras, amado mío, incierta,
esa voz de un espíritu, y en mi duda angustiosa,

clamo: «¡Vuelve a decir que me quieres!» ¿Quién
teme un exceso de estrellas, aunque los cielos colmen,
o un exceso de flores ciñendo todo el año?

Di que me quieres, di que me quieres: renueva
el tañido de plata ; mas piensa, amado mío,
en quererme también con el alma, en silencio.

Elizabeth Barret Browning
Versión de Màrie Manent

 


Día Mundial de la Poesía

Dia mundial de la poesia

XXXIX

No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas;
pero siempre habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,

mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,

mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;

mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan;
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejenc
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,

mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa
¡habrá poesía!

Gustavo Adolfo Bécquer

 

 


haikus…

haikus

Bosque de Bambú

Pasó el ayer,
pasó también el hoy:
se va la primavera.

* * *

La flor del té,
¿es blanca o amarilla?
Perplejidad.

* * *

Melancolía,
más que el año pasado:
tarde de otoño.

* * *

Lluvias de mayo.
Y enfrente del gran río
un par de casas.

* * *

Un aguacero.
Se agarran a las yerbas,
los gorriones.

* * *

Niña muda
convertida en mujer:
ya se perfuma.

* * *

Incluso mi esposa
actúa como una forastera,
esta mañana de primavera.

Yosa Buson

 


alquimias…

Led Zeppelin – Stairway to Heaven

There’s a lady who’s sure
All that glitters is gold
And she’s buying a stairway to heaven.
When she gets there she knows
If the stores are all closed
With a word she can get what she came for.
Ooh, and she’s buying a stairway to heaven.

There’s a sign on the wall
But she wants to be sure
cause you know sometimes words have two meanings.
In a tree by the brook
There’s a songbird who sings,
Sometimes all of our thoughts are misgiven.
Ooh, it makes me wonder,
Ooh, it makes me wonder.

There’s a feeling I get
When I look to the west,
And my spirit is crying for leaving.
In my thoughts I have seen
Rings of smoke through the trees,
And the voices of those who standing looking.
Ooh, it makes me wonder,
Ooh, it really makes me wonder.

And it’s whispered that soon
If we all call the tune
Then the piper will lead us to reason.
And a new day will dawn
For those who stand long
And the forests will echo with laughter.

If there’s a bustle in your hedgerow
Dont be alarmed now,
It’s just a spring clean for the may queen.
Yes, there are two paths you can go by
But in the long run
There’s still time to change the road you’re on.
And it makes me wonder.

Your head is humming and it won’t go
In case you don’t know,
The piper’s calling you to join him,
Dear lady, can you hear the wind blow?
And did you know
Your stairway lies on the whispering wind?

And as we wind on down the road
Our shadows taller than our soul.
There walks a lady we all know
Who shines white light and wants to show
How evrything still turns to gold.
And if you listen very hard
The tune will come to you at last.
When all are one and one is all
To be a rock and not to roll.

And she’s buying a stairway to heaven.


Led Zeppelin – Escalera al Cielo

Hay una dama que está segura
De que todo lo que brilla es oro
Y ella está comprando una escalera al cielo
Cuando ella llega allí, ella sabe
Que si todos los negocios están cerrados,
Con una palabra ella puede conseguir lo que vino a buscar.
Ohh, ella está comprando una escalera al cielo

Hay una señal en la pared
Pero ella quiere estar segura
Porque ya sabes, las palabras a veces tienen dos significados
En un arbol en la orilla
Hay un pajaro cantor que canta,
Algunas veces todos nuestros pensamientos son confusos
Ohh, me hace preguntarme
Ohh, me hace preguntarme

Hay un sentimiento que tengo
Cuando miro al oeste,
Y mi espiritu está clamando por partir.
En mis pensamientos he visto
Anillos de humo a traves de los arboles,
Y las voces de aquellos que permanecen mirando.
Ohh, me hace preguntarme
Ohh, de verdad me hace preguntarme.

Y se murmura que pronto
si todos llamamos a la armonía
Entonces el gaitero nos guiará a la razón.
Y un nuevo dia amanecerá
para aquellos que soportaron mucho
Y los bosques resonarán con las risas.

Si hay bullicio en tu seto
no te sientas alarmado,
Es sólo una limpieza de primavera para la reina de mayo.
Sí, hay dos senderos que puedes recorrer
Pero en el largo recorrido
Tienes tiempo de cambiar de camino
Y me hace preguntarme.

Tu cabeza está tarareando y no irá
En el caso de que no lo sepas,
El gaitero te está llamando para unirte a él,
Querida dama, ¿puedes oir al viento susurrar?
¿Y sabias
Que tu escalera yace en el murmullo del viento?

Y mientras volamos sobre el camino
Nuestras sombras son más altas que nuestras almas.
Allí camina una dama que todos conocemos
Que brilla con luz blanca y que quiere enseñar
Cómo todo se convierte en oro.
Y si escuchas muy atentamente
La melodía te llegará por fin.
Cuando todos son uno y uno son todos
Ser una piedra y no rodar.

Y ella está comprando una escalera al cielo.


prisiones…

prisiones

Aprisionada por la espuma

I

Aprisionada en cárceles de espuma,
en la medida de tu cuerpo,
no veo pasar la noche,
sólo veo el día
que entra por tus axilas transparentes
y te desnuda.

Veo, amor mío,
el lecho donde estamos
y compartimos
las dádivas,
los cielos…
Todo lo que nos negó y afirmó como lo que somos:
mil años de alegría corporal
y materia sin sombra
y palabras
que se dicen diurnamente porque vienen del aire
y hay que oírlas y decirlas
a través de los árboles
y en lo que no se escribe porque aún no se inventa su
nombre;
porque su júbilo
todavía no ha sido descubierto
y las flores de su alrededor
aún no son cosas del viento
(aún no han ido a un invierno ni regresado a la primavera).

II

Voy a tu cuerpo igual que ir a los ríos,
igual que van los ríos a los pájaros
y ellos al espacio desatado y florido.

Vengo de ti a la era
donde todo es de todos:
los que llegan, los que se han ido,
los que aún no han venido,
los que no volverán…

Porque eso es tu cuerpo:
un adentro, un afuera compartido
por mí y por el viento,
por el mar y los seres que lo guardan;
por el color y las embestidas del otoño,
y las andanzas del verano
¡que viste cosas silvestres
y es custodio de las abejas
y funde las hierbas en un crisol matutino,
en una prolongación de azucenas.

Eunice Odio

 


fragancias…

fragancias

Como la primavera

Como un ala negra tendí mis cabellos
sobre tus rodillas.
Cerrando los ojos su olor aspiraste
diciéndome luego:
-¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos?
¿Con ramas de sauces te atas las trenzas?
¿Tu almohada es de trébol? ¿Las tienes tan negras
porque acaso en ellas exprimiste un zumo
retinto y espeso de moras silvestres?

¡Qué fresca y extraña fragancia te envuelve!
Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas.
¿Qué perfume usas? Y riendo le dije:
-¡Ninguno, ninguno!
Te amo y soy joven, huelo a primavera.

Este olor que sientes es de carne firme,
de mejillas claras y de sangre nueva.
¡Te quiero y soy joven, por eso es que tengo
las mismas fragancias de la primavera!

Juana de Ibarbourou

 


evocaciones…

evocacionesA una joven italiana

Aquel mes de febrero tiritaba en su albura
de la escarcha y la nieve; azotaba la lluvia
con sus rachas el ángulo de los negros tejados;
tú decías: ¡Dios mío! ¿Cuándo voy a poder
encontrar en los bosques las violetas que quiero?
Nuestro cielo es llorón, en las tierras de Francia
la estación es friolera como si aún fuera invierno,
y se sienta a la lumbre; París vive entre fango
cuando en tan bellos meses ya Florencia desgrana
sus tesoros que adorna un esmalte de hierba.

Mira, el árbol negruzco su esqueleto perfila;
se engañó tu alma cálida con su dulce calor;
no hay violetas excepto en tus ojos azules,
y no hay más primavera que tu rostro encendido.

Téophile Gautier
Versión de Carlos Pujol

 


ciclos…

sueños

 

En lo alto del bosque está mi eremitorio…

En lo alto del bosque está mi eremitorio.
Llegaste cuando el cielo de otoño auguraba nieve.
Un camino perdido te conducirá a mí.
El invierno nevó fuera mientras dentro
calentaba el gozoso verano.
Quedaste prisionera.
La nieve borró los caminos.
No sabrías regresar.
Te tendré a mi lado mientras el invierno reine.
Sé que te marcharás en la primavera,
cuando el deshielo abra de nuevo las veredas.
Pero tengo la esperanza de que no te veré marchar
Soy ya muy viejo,
y moriré antes de que puedas cruzar el umbral.
Me cerrarás los ojos con tus suaves manos.
Y cuando el sol endurezca la tierra,
te irás sobre tus pies ligeros como las horas.
Pero yo no te veré marchar,
durmiendo para siempre con los ojos cerrados,
soñando que aún estás, que estas siempre
cerca de mí, en lo alto del bosque,
en mi eremitorio, mientras fuera
cae, día tras día, año tras año,
vida tras vida, eternamente, la nieve,
que borró los caminos y te impide partir.

Ricardo Carballo Calero
De “Venusberg”