El lamento de Dor-lómin

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riquezas…

riquezas

Elogio del estar

Dulce es morir a veces de tu cuerpo,
dulce resucitar en tu mirada.

Dulce el crujir de la luz que abre las horas,
dulce la espera, dulces los estambres
que reparte tu mano tibiamente. Apenas
hace falta decirlo. quizá sólo
depositar las palabras en el quicio
de una ventana, donde las encuentres.

En definitiva: muy rico soy de ti,
hay música en el aire y en la cama,
todo valió la pena.

Jorge Riechmann

 


reencarnaciones…

reencarnaciones

Como árboles

Quién hubiera dicho
que estos poemas de otros
iban a ser míos

después de todo hay hombres que no fui
y sin embargo quise ser
sino por una vida
al menos por un rato
o por un parpadeo

en cambio hay hombres que fui
y ya no soy ni puedo ser
y esto no siempre es un avance
a veces es una tristeza

hay deseos profundos y nonatos
que prolongué como coordenadas
hay fantasías que me prometí
y desgraciadamente no he cumplido
y otras que me cumplí sin prometérmelas

hay rostros de verdad
que alumbraron mis fábulas
rostros que no vi más pero siguieron
vigilándome desde
la letra en que los puse

hay fantasmas de carne
otros de hueso
también los hay de lumbre y corazón
o sea cuerpos en pena almas en júbilo
que vi o toqué o simplemente puse
a secar
             a vivir
                        a gozar
                                       a morirse

pero además está lo que advertí de lejos
yo también escuché una paloma
que era de otros diluvios
yo también destrocé un paraíso
que era de otras infancias
yo también gemí un sueño
que era de otros amores

así pues
desde este misterioso confín de la existencia
los otros me ampararon como árboles
con nidos o sin nidos
poco importa
no me dieron envidia sino frutos
esos otros están
aquí
sus poemas
son mentiras de a puño
son verdades piadosas
están aquí
                rodeándome
                                    juzgándome
con las pobres palabras que les di

hombres que miran tierra y cielo
y a través de la niebla
o sin sus anteojos
también a mí me miran
con la pobre mirada que les di
son otros que están fuera de mi reino
claro
        pero además
                            estoy en ellos

a veces tienen lo que nunca tuve
a veces aman lo que quise amar
a veces odian lo que estoy odiando
de pronto me parecen lejanos
tan remotos
que me dan vértigo y melancolía
y los veo minados por un duelo sin llanto

y otras veces en cambio
los presiento tan cerca
que miro por sus ojos
y toco por sus manos
y cuando odian me agrego a su rencor
y cuando aman me arrimo a su alegría

quién hubiera dicho
que estos poemas míos
iban a ser
de otros.

Mario Benedetti

 


esquinas…

esquinasDeshora

                “polvo serán, mas polvo enamorado”
                                          Francisco de Quevedo.

La cercanía infranqueable entre sus cuerpos.
Un puente de miradas donde se cruzan
y se separan.
En sus labios:
un vaivén de palabras
o de silencios
-no la lenta fragua del beso.
No el hondo goce
ni la dicha tersa
de las desnudeces enlazadas:
sólo el roce eléctrico
de los muslos que se adivinan.

Sólo el asombro de conocerse
en la esquina
de los tardíos encuentros.

Y el sueño donde quizá se poseen
al lado
de otro cuerpo que duerme.

Y el carbón del deseo
que ha de volverse sin duda
puro diamante

al precio de no haber sido nunca
los dos el mismo leño
la húmeda llama
en el lecho
de esta única vida.

Eduardo Mitre
De “Líneas de Otoño”

 


guitarras…

guitarrasCanción para la guitarra

            Y canto para adentro
            porque no tengo afueras…

Me aprieto la guitarra
y siento la madera.
Se me llenan de música
las oscuras cavernas…

            Yo soy yo, limitado
             por carne sorda y venas.

Si alguna vez levanto
los ojos de las cuerdas,
me siento fugitivo
de lo que vale y cuenta.

Y no me reconozco,
y me doy tanta pena
que enmudezco y me duele
la raíz de la lengua

              Por eso cuento y canto
              para adentro las penas:
              Porque me sueno a hombre
              y me duelo de veras…

Y puedo decir: Hambres,
en plural; Vida Perra;
o simplemente Amor;
y escupir a la Tierra…

Canciones que me arranco
de las furiosas piedras
del montón de la sangre
que llevo siempre a cuestas.

Palabras con sentido,
efectivas vivencias.
No, Sol, Luna, Nenúfar
o Arcángel sin Fronteras.

Me escucho y no me importa
que los demás entiendan;
me basta con sentirme
el alma en la madera.

             Que canto para adentro,
             porque no tengo afueras.

Victoriano Crémer

 


letras…

letrasA quien interese

A quien interese:
Hoy dejo aquí esta carta,
tiene muy pocas letras,
contiene escasas palabras.

Perdí casi todas mis letras,
en poemas,
en batallas,
en noches de insomnio repletas,
y en las tardes aquellas
que me creí enamorada.

Hoy sólo me quedan lágrimas,
las más sufridas,
las más suspiradas,
de esas que lloran los ojos
y llueven directo del alma.

Si tiene alguna letra perdida,
que sobre
o que no vaya a usarla,
puede dejarla aquí mismo,
yo sabré apreciarla.

Ligia García y García

 


lecturas…

lecturas 2El espejo

Tiene la blanca mano
apoyada en el libro pequeño,
sobre las pequeñas hojas blancas
donde, absorta, se pierde.

Hundida en el sillón, los ojos
tibiamente impregnados de sensación de ver,
aunque sin forma; en torno los objetos
se alzan como muros
a los que sólo la incansable
profundidad de las pupilas
puede ahondar en plenitud, y observa
el modo simple en que se acopla el mundo
a su tacto, sin queja.
Cuanto sus dedos asen
fuertemente lo tiñen de lucidez. Del cerco
nunca insalvable de la lejanía
en que hasta las palabras
más repentinamente próximas participan
la protege este libro pequeño,
en cuyas pequeñas hojas blancas sus blancas manos se posan.

Y algún vago deseo
le asalta: «cuerpo hermoso
para ofrecer, quién sabe, blando muslo,
labios acaso con temblor de aurora».
Pero apenas si el brazo, febrilmente extendido,
roza el sereno cristal que nada responde.

Ciego el espejo es
para el que en su pulida entraña no consigue iniciarse
con claridad. Y vuelve
a acariciar su cuerpo, que, de nuevo, insensible,
se funde en la lejana realidad envolvente.

Cuando ha dejado de sentir el apacible mordisco de las
últimas luces
cierra con lentitud el libro. Y comienza otra noche,
en donde los objetos, incluso los más cercanos, también a ella
la ignoran.

Jenaro Talens
“Víspera de la destrucción” 1966-1968

 


Tu boca, porque mi boca ya no es mía…

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Tu boca, porque mi boca ya no es mía
Vagabunda y nómada de dientes prohibidos,
cueva y casa, caravana entera de regalos,
libro y pluma, baúl de palabras no dichas,
puerta, ventana y vientre de tus manos,
mi boca que ya no es mía, en tu boca que hago mía…

Perdido el tiempo entre las perlas
que rasuran tu carne levantisca
y borran su paso a golpe de labios
ocultando a la prisionera deshuesada
que la habita…

Mi lengua suave, suave
que tampoco es mía ya no más,
de gata que te sabe receptivo,
se escapa de mí y solitaria
te hace mapas de navegación improvisados

Te beso con todo,
con toda mi boca ajaezada,
de dientes, lengua, labios
y palabras.
Todos, todas, tuyos.

Gatita de Mitxel, 12 de febrero, 2015


Rastros

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Escribía un diario.
Con la cabeza llena de pájaros…
Uno de hojas sueltas donde el papel era espontáneo.
Un mantel de papel de una mesa anónima, en umbría, de algún rincón descubierto vagabundeando.
Una servilleta o dos, desmembradas en gasas finas y quebradizas que suponían un reto a mi pluma de tinta verde.
La cara oculta de una hoja de apuntes.
La contracubierta de algún cuaderno de pintura…
Una vez escribí en mi brazo. desde el codo hasta la muñeca, guardando todo bajo una manga que avariciaba mis dedos.
Una vez entinté completamente la planta de mi pie.

Era un diario de fuego.
Con todas esas palabras que me tenían confusa.
Ardor, anhelo, deseo, lujuria, agonía, placer… dolor…
Una vez se coló entre medias un autorretrato a grafito y piel de mi propio escote acalorado.
Un seno desbordaba casi, abalconado y a punto de volar.

El tiempo había borrado las huellas de esta memoria…
Y hoy, desordenando felizmente un poco, encontré un pétalo de esa edad donde la inocencia se viste de baile provocativo sin saber…

Me quedo con una frase al azar…

El orgasmo comenzó justo entre mis ojos y se enterró ávido en mi mente para zambullirse sin rencor entre mis muslos.
Soñé que soñaba complacer…

Ah… mi Dueño…

Gatita de Mitxel, 29 de diciembre, 2014


Felicidades, watashi no Miná…!

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Podría dibujarte con mis dedos, bailando rasgos y emociones, sombreando la paciencia, iluminando tu placer; dando siena en el reto oscuro cuando bajas la frente y esperas una respuesta; sanguina claro, algo difuso, cuando algo en mí te sorprende; alguna respuesta diferente… o no, o la respuesta adecuada y certera que nace espontánea como mi rubor impenitente… Y buscaría un hermoso bermellón para dibujar tu carcajada. Como fuegos artificiales iluminando todo el lienzo.
Podría tallarte con mi boca, en pequeñas mordeduras cuidadosas y prohibidas. Esa línea que la risa deja permanente justo en cada comisura, el hueco profundo que esconde tu barba y me cuenta enciclopedias de una voluntad indomeñable; la lisura de tu frente rota sólo por dos líneas verticales, un poco oblicuas, pequeñas, apenas líneas realmente; el dibujo de tus labios, cuando serio, un contrapunto, nunca lejos de la curva; y de entre todos los bajorrelieves, mordería una talla impresionante que hiciera tu mirada. Esa mirada llena de miradas.
Si te plegara con papel, te haría siempre en yukata. Así, sentado, erguido, alto, todo y más y a un tiempo relajado, tan calmo y tan seguro. Usaría un papel azul, jaspeado, algo que recordara un damero con los ritmos algo dislocados en los bordes. Y plegaría con mucho cuidado tus manos, saliendo de las largas mangas. Hasta en papel hacer tus dedos sería un placer inmenso…
Si te anudara como a un cabo, usando mi rueda de Kumihimo, usaría cuerda de seda en blanco, en negro y en todos los tonos de sombra tostada intermedios. Dejaría un hilo en azul. Y quizás otro, fino en rojo. Y trenzaría la espiral alternada en pequeños puntos reunidos por curvas, para que todas esas emociones que despliegas o contienes se hicieran nubes trepando hasta llegar al nudo. Te remataría de plata. Un extremo, un torque. El otro, la cabeza de un dragón.
Si tuviera que pensar una comida… me es imposible no sonreír aquí la tinta y hacer dulce la respuesta batiendo risueña una crema pastelera. Inusual, sorprendente, siempre tierna pero firme; clara pero intensa; resistente, versátil, honda. Y profundamente sensual.

Si un sonido, mares de tinta necesitaba… pero me quedo con estos sobre los demás: el silencio que hace espera entre esas dos palabras con que siempre me despides. Y esas dos justas palabras.
Y tu risa. Y el murmullo complacido justo antes de apreciar algo que te ha placido. Y… y…
Si un pensamiento… ah, si tuviera que hacerte en filigrana como un pensamiento al que regresar una vez y otra, como un nombre o un concepto, por supuesto elegiría una palabra, una nuestra, una sóla, y me mordería los nudillos por tener que dejar detrás los pares de letras que apuntalan esa una… pero no puedo evitarlo, como un cielo entero, eres Mi Dueño. Y la cúpula que abarca sólo eso ya…
Si una sensación, igualmente me retuerzo, regalas muchas, eres muchas, voy a tener que rendirme en ésta, incapaz de reducirlas todas a una sola… pero si Aishiteru no las reduce…
Pequeñas trampas, mi Daimio, pequeñas trampas, para buscar una palabra, una sensación, un pensamiento, necesito recurrir a las mías…
Ni me atrevo a buscar una sola canción. Ese es un reto imposible. Aunque hay cierto ritmo familiar que desde hace ya casi un año te define…
Pero si quiero expresarte en un deseo, elijo el Deseo de desear.
Deseo de cumplir cada línea de la larga lista que escribimos, y de tener mucho espacio libre para seguir escribiendo.
No se dice en voz alta o no se cumple.
Pero se alienta como tú alientas, como tú regalas. Generosamente. Y prefiero ignorar los desaires de los genios que ponen trabas a la desmesura… Ten todos los deseos que quieras.

Es tu cumpleaños. Pero soy yo quien se siente regalada.
Por tu mera existencia, que de somera no tiene nada.

Mi deseo para ti, absoluta, desvergonzada, risueña y restallante felicidad.
Te amo, mi Amo.
Tanjoubi omedetou gozaimasu, watashi no daisuki Miná to hontoni Aishiteru!
Watashi no anata…

Gatita de Mitxel, 15 de septiembre de 2014


tactos…

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Quiero

Quiero vivir los nombres
Que el incendio del mundo ha dado
Al cuerpo que los mortales se disputan:
Roca, joya del ser, memoria, fasto.
Quiero tocar las palabras
Con que en vano intenté hurtarte
Al duelo de cada día,
Estela donde habitaban los dioses,
Hoy lisa, espacio para el gesto imposible
Que en el mármol fije el alma que nos falta.
No quiero morir sin antes
Haberte impuesto como una ciudad entre los hombres,
Quiero que seas ante la muerte
El único poema que se escriba en la tierra.

Jorge Gaitán Durán