El lamento de Dor-lómin

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alfarerías…

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Mujer de barro

Mujer de barro soy, mujer de barro:
pero el amor me floreció el regazo.

Mujer
¡Cuán vanamente, cuán ligeramente
me llamaron poetas, flor; perfume!

Flor; no: florezco. Exhalo sin mudarme.
Me entregan la simiente: doy el fruto.
El agua corre en mí: no soy el agua.
Árboles de la orilla, dulcemente
los acojo y reflejo: no soy árbol.
Ave que vuela, no: seguro nido.

Cauce propicio, cálido camino
para el fluir eterno de la especie.

Ángela Figuera Aymerich

 

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haikus…

haikus

Bosque de Bambú

Pasó el ayer,
pasó también el hoy:
se va la primavera.

* * *

La flor del té,
¿es blanca o amarilla?
Perplejidad.

* * *

Melancolía,
más que el año pasado:
tarde de otoño.

* * *

Lluvias de mayo.
Y enfrente del gran río
un par de casas.

* * *

Un aguacero.
Se agarran a las yerbas,
los gorriones.

* * *

Niña muda
convertida en mujer:
ya se perfuma.

* * *

Incluso mi esposa
actúa como una forastera,
esta mañana de primavera.

Yosa Buson

 


voces…

voces

Cómo ha de ser tu voz…

Ten una voz, mujer,
que pueda
decir mis versos
y pueda
volverme sin enojo, cuando sueñe
desde el cielo a la tierra…
Ten una voz, mujer,
que cuando me despierte no me hiera…
Ten una voz, mujer, que no haga daño
cuando me pregunte: ¿qué piensas?
Ten una voz, mujer,
que pueda
cuando yo esté contando
las estrellas
decirme de tal modo
¿qué cuentas?
que al volver hacia ti los ojos
crea
que pasé contando
de una estrella
a otra estrella.
Ten una voz, mujer, que sea
cordial como mi verso
y clara como una estrella.

León Felipe

 


#ni una menos…

ni una menosUn día pasóu un neno…

Un día pasóu un neno
levando antre os labres
un ronsel de axóuxeres,
e ninguén o escoitóu.
Outro día pasóu un home
coa lúa ó lombo
pra sementala no peito,
e ninguén lle falóu.
No outro día pasóu un vello,
malferido de anguria
e mollado de noxo,
e ninguén o miróu.
…E onte, unha muller,
orballada de medo,
pasóu correndo
sin voltar a faciana, berrando,
espantada pola morte,
e ninguén a choróu.

María do Carme Kruckenberg

Un día pasó un niño…

Un día pasó un niño
llevando entre los labios
una estela de cascabeles
y nadie lo escuchó.
Otro día pasó un hombre
con la luna a la espalda
para sembrarla en el pecho,
y nadie le habló.
En otro día pasó un viejo,
malherido de angustia
y mojado de asco,
y nadie lo miró.
… Y ayer, una mujer,
rociada de miedo,
pasó corriendo
sin volver la cara, gritando,
espantada por la muerte,
y nadie la lloró.

Maria do Carme Kruckenberg
Versión de Mitxel Viteri


Eva y el Arbol del Conocimiento

eva

Hecha y contrahecha la pequeña rama que es su dedo, se retuerce hasta señalar su propia nariz. Este último brote habla de la carne y por eso señala, ciego, en un gesto imperativo, como carne alzada que es.

Somos carne en la tierra y la carne necesita carne para vivir…

En la boca queda el sabor de mil pecados, concentrado como una miel espesa que poco a poco se hace savia en sus frágiles venas. Cada dulce prohibición se retuerce como un beso robado abrazando su lengua. Y el veneno se convierte en ambrosía cuando lo acepta en su interior.
Su cuerpo se recoge enroscado en concorvada solaz de vaina femenina que derrama lágrimas llenas de por qués. Los por qués han muerto todos cuando la chispa del conocimiento atravesó su sedienta esencia inocente. Y las lágrimas espesas como sangre bañan el suelo que la enraiza.

Justo en ese instante, pariendo futuribles como zarzillos de una cepa sarmentosa, justo entonces… fue mujer.

Sus semillas siguen flotando como un susurro cálido, un sonido ronco o una mirada procaz.
Sonríen…

Saben.

Gatita de Mitxel 25 de junio 2014

 


redondeces…

redondeces.jpg

Oda a la circunferencia

Se quebraron los bordes del polígono
y se hicieron flexibles las aristas.
La mañana es redonda y en sus curvas
hay labios circulares y sonrisas.

¡Oh, los giros del monte, los recodos
de las aguas plurales, cristalinas!
¡Oh, las aves que vuelan y consiguen
amenizar silentes geometrías!

¡Contornos de mujer. Pechos que buscan
el hueco justo y frágil de la brisa!
¡Caderas de metal, muslos guijarros,
oscuros ojos y mejillas nítidas!

Todo gira, se mece, se transforma,
su vuelve luz en la fragancia tibia
de la rosa de abril que se abre y vive,
porque vivir es causa curvilínea.

Como un coso de fiestas y clamores
quedó en la luz la curva concebida:
metamorfosis de la línea recta;
principio y fin de cuerpos y de aristas.

Enrique Morón
De “Odas numerales” 1972

 


reflejos…

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Retrato de mujer

Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara,
sola en tu espejo, libre de marido, desnuda
con la exacta y terrible realidad del gran vértigo
que te destruye. Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo,
y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós de un solo tajo.

Te juré no escribirte; por eso estoy llamándote en el aire
para decirte nada, como dice  el vacío: nada, nada,
sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo
que nunca me oyes, eso que nunca me entiendes nunca,
aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.

Ponte el vestido rojo que le viene a tu boca y a tu sangre,
y quémame en el último cigarrillo del miedo
al gran amor, y vete descalza por el aire que viniste
con la herida visible de tu belleza. Lástima
de la que llora y llora en la tormenta.

No te me mueras. Voy a pintarte tu rostro en un relámpago
tal como eres: dos ojos para ver lo visible y lo invisible,
una nariz de arcángel y una boca de animal, y una sonrisa
que me perdona, y algo sagrado y sin edad que vuela en tu frente,
mujer, y me estremece, porque tu rostro es rostro del Espíritu.

Vienes y vas, y adoras al mar que te arrebata con su espuma,
y te quedas como inmóvil, oyendo que te llamo en el abismo
de la noche, y me besas lo mismo que una ola.
Enigma fuiste. Enigma serás. No volarás
conmigo. Aquí mujer, te dejo tu figura.

Gonzalo Rojas

 


balances…

Leonard Cohen – Bird on the wire

Como un pájaro sobre los cables,
como un borracho en un coro de medianoche
he intentado a mi manera ser libre.

Como un gusano en un anzuelo,
como un caballero de un libro pasado de moda.
He guardado todos mis lazos para tí.

Si he sido poco amable
espero que puedas dejarlo pasar.
Si he sido desconfiado
espero que sepas que nunca fue contigo.

Como un niño aún no nacido,
como una bestia con su cuerno
he destrozado a todo el que se acercó a mí.
Pero juro por esta canción
y por todo lo que he hecho mal
que lo reharé todo para tí.

Vi un mendigo apoyado en su muleta de madera
que me dijo: “No debes pedir tanto”
Y una bella mujer apoyada en el quicio oscuro de su puerta
que me gritó: “Oye, ¿por qué no pides más?

Como un pájaro sobre los cables,
como un borracho en un coro de medianoche
he intentado a mi manera ser libre.

Leonard Cohen – Bird on the wire

Like a bird on the wire,
like a drunk in a midnight choir
I have tried in my way to be free.

Like a worm on a hook,
like a knight from some old fashioned book
I have saved all my ribbons for thee.

If I, if I have been unkind,
I hope that you can just let it go by.
If I, if I have been untrue
I hope you know it was never to you.

Like a baby, stillborn,
like a beast with his horn
I have torn everyone who reached out for me
But I swear by this song
and by all that I have done wrong
I will make it all up to thee

I saw a beggar leaning on his wooden crutch,
he said to me: “You must not ask for so much”
And a pretty woman leaning in her darkened door,
she cried to me: “Hey, why not ask for more?”

Like a bird on the wire,
like a drunk in a midnight choir
I have tried in my way to be free.


besos…

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Una mujer y un hombre llevados por la vida…

Una mujer y un hombre llevados por la vida,
una mujer y un hombre cara a cara
habitan en la noche, desbordan por sus manos,
se oyen subir libres en la sombra,
sus cabezas descansan en una bella infancia
que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,
una mujer y un hombre atados por sus labios
llenan la noche lenta con toda su memoria,
una mujer y un hombre más bellos en el otro
ocupan su lugar en la tierra.

Juan Gelman

 


balances…

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Autobiografía

¿Versos autobiográficos ? Ahí están mis canciones,
allí están mis poemas: yo, como las naciones
venturosas, y a ejemplo de la mujer honrada,
no tengo historia: nunca me ha sucedido nada,
¡oh, noble amiga ignota!, que pudiera contarte.

Allá en mis años mozos adiviné del Arte
la armonía y el ritmo, caros al musageta,
y, pudiendo ser rico, preferí ser poeta.
-¿Y después?

-He sufrido, como todos, y he amado.

¿Mucho?

-Lo suficiente para ser perdonado…

Amado Nervo