El lamento de Dor-lómin

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Día das Letras Galegas 2017: Carlos Casares

Carlos Casares

Amemos

Amemos
o tempo que turra de nós e que nos leva.
Inda que o ceo está azul e non hai nubes e non chove,
sempre é cedo
pra o froito que agardamos e non chega.

Amemos á rosa porque é breve
e ao tempo porque fuxe e non se para,
inda que á veira das horas, nas esquiñas,
morran as verdades contra o vento
i a noite seña un recendo podrecido
das frores que chantamos pra salvarnos.

Amemos
as bocas que mancan ao bicalas,
aos pianos que medran e non tocan
e ás tardes fermosas que se acaban.

Amemos
inda que a espranza turre cara abaixo
a vencellarnos sempre contra nuncas
de campos sen aire e corazóns parados.

Carlos Casares

Amemos

Amemos
el tiempo que nos arrastra y se nos lleva.
Aunque el cielo está azul y no hay nubes y no llueve,
siempre es pronto
para el fruto que esperamos y no llega.

Amemos a la rosa porque es breve
y al tiempo porque huye y no se para,
aunque a la orilla de las horas, en las esquinas,
mueran las verdades contra el viento
y la noche sea el hedor putrefacto
de las flores que plantamos para salvarnos.

Amemos
las bocas que hieren al besarlas,
a los pianos que crecen y no suenan
y las tardes hermosas que se acaban.

Amemos
aunque la esperanza tire hacia abajo
y nos enlace siempre contra nuncas
de campos sin aire y corazones parados.

Carlos Casares

 

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incendios…

incendios.jpgPasión

Unos besan las sienes, otros besan las manos,
otros besan los ojos, otros besan la boca.
Pero de aquél a éste la diferencia es poca.
No son dioses, ¿qué quieres?, son apenas humanos.

Pero, encontrar un día el espíritu sumo,
la condición divina en el pecho de un fuerte,
el hombre en cuya llama quisieras deshacerte
¡como al golpe de viento las columnas de humo!

La mano que al posarse, grave, sobre tu espalda,
haga noble tu pecho, generosa tu falda,
y más hondos los surcos creadores de tus senos.

¡Y la mirada grande, que mientras te ilumine
te encienda al rojoblanco, y te arda, y te calcine
hasta el seco ramaje de los pálidos huesos!

Alfonsina Storni

 


mieles…

mieles.jpg

 

Filtri d’amore

miel en todos los panes
miel en todas las bocas
miel en ti, amado mío,
con una pizca de canela,
y una cucharadita de vainilla.

Carlota Caulfield

 


placeres…

placeres

 

Amo a una mujer de larga cabellera…

Amo a una mujer de larga cabellera
como en un lago me hundo en su rostro suave
en su vientre mi frente boga con lentitud
palpo muerdo acaricio volúmenes sedosos
Registro cavidades me esponjo de su zumo
mujer pantano mío araña tenebrosa
laberinto infinito tambor palacio extraño
eres mi hermana única de olvido y abandono
tus pechos y tus nalgas de dobles montes gemelos
me brindan la blancura de paloma gigante
el amor que nos damos es de noche en la noche
en rotundas crudezas la cama nos reúne
se levantan columnas de olor y de respiros

Trituro masco sorbo me despeño
el deseo florece entre tumbas abiertas
tumbas de besos bocas o moluscos
estoy volando enfermo de venenos
reinando en tus membranas errante y enviciado
nada termina nada empieza todo es triunfo
de la ternura custodiada de silencio
El pensamiento ha huido de nosotros
Se juntan nuestras manos como piedras felices
Está la mente quieta como inmóvil palmípedo
las horas se derriten los minutos se agotan
no existe nada más que agonía y placer

Placer tu cara no habla sino que va a caballo
sobre un mundo de nubes en la cueva del ser
Somos mudos no estamos en la vida ridícula
Hemos llegado a ser terribles y divinos
Fabricantes secretos de miel en abundancia
Se oyen los gemidos de la carne incansable
En un instante oí la mitad de mi nombre
saliendo repentino e tus dientes unidos
En la luz puede ver la expresión de tu faz
que parecías otra mujer en aquel éxtasis

La oscuridad me pone furioso no te veo
No encuentro tu cabeza y no sé lo que toco
Cuatro manos se van con sus dueño dormidos
y lejos de ellas vagan también los cuatro pies
Ya no hay dueños no hay más que suspenso y vacío
El barco del placer encalla en alta mar
¿Dónde estás? ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Quién eres?

Para siempre abandono este interrogatorio
Ebrio hechizado loco a las puertas del morbo
grandiosa la pasión espero el turno fálico

De nuevo en una habitación estamos juntos
Desnudos estupendos cómplices de la Muerte.

Carlos Edmundo de Ory