El lamento de Dor-lómin

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hadas…

hadasEn cada llamarada llama un hada…

En cada llamarada llama un hada
las cosas por su nombre:
león al que lee mucho
tartamudo al goloso de silencio
higuera a un fuego verde
cuyos hijos
son blandos
dulces
nudos
de luz

el hada inmóvil
me llama perverso
me recita:
la pantera era pan
que se comió al hambriento
la rosa risa
de olor
o loor callado

que el hada pálida
abra cada palabra
como la nuez que no es
me dé a sufrir su fruto
a comer comas
y ya sólo sintaxis sin amigos
sin señas sin dinero
me conceda
el poema

José María Parreño

 


Día das Letras Galegas 2017: Carlos Casares

Carlos Casares

Amemos

Amemos
o tempo que turra de nós e que nos leva.
Inda que o ceo está azul e non hai nubes e non chove,
sempre é cedo
pra o froito que agardamos e non chega.

Amemos á rosa porque é breve
e ao tempo porque fuxe e non se para,
inda que á veira das horas, nas esquiñas,
morran as verdades contra o vento
i a noite seña un recendo podrecido
das frores que chantamos pra salvarnos.

Amemos
as bocas que mancan ao bicalas,
aos pianos que medran e non tocan
e ás tardes fermosas que se acaban.

Amemos
inda que a espranza turre cara abaixo
a vencellarnos sempre contra nuncas
de campos sen aire e corazóns parados.

Carlos Casares

Amemos

Amemos
el tiempo que nos arrastra y se nos lleva.
Aunque el cielo está azul y no hay nubes y no llueve,
siempre es pronto
para el fruto que esperamos y no llega.

Amemos a la rosa porque es breve
y al tiempo porque huye y no se para,
aunque a la orilla de las horas, en las esquinas,
mueran las verdades contra el viento
y la noche sea el hedor putrefacto
de las flores que plantamos para salvarnos.

Amemos
las bocas que hieren al besarlas,
a los pianos que crecen y no suenan
y las tardes hermosas que se acaban.

Amemos
aunque la esperanza tire hacia abajo
y nos enlace siempre contra nuncas
de campos sin aire y corazones parados.

Carlos Casares

 


crujidos…

crujidos

 

 

Al caminar parece que crujieran…

Al caminar parece que crujieran
las hojas de la noche y sus cristales.
Es tu hombro, tu pecho, tus rodillas
deshaciendo, esponjando, tu impermeable.

Tu impermeable te ciñe totalmente,
si llevas algo más nadie lo sabe…
Es un cilicio hecho de pliegues duros
sobre la rosa de tu cuerpo suave.

Baldomero Fernández Moreno

 


llamadas…

llamadas.jpgHoy se nos ha ido Gabriel García Márquez, quiero rendirle un homenaje a través de uno de sus escasos poemas.
D.E.P.

Si alguien llama a tu puerta…

Si alguien llama a tu puerta, amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en su tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida armonía.

Si alguien llama a tu puerta y todavía
te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa se desangra el día.

Si alguien llama a tu puerta una mañana
sonora de palomas y campanas
y aún crees en el dolor y en la poesía.

Si aún la vida es verdad y el verso existe.
Si alguien llama a tu puerta y estás triste,
abre, que es el amor, amiga mía.

Gabriel García Márquez

 


exámenes…

examenes.jpg

 

Sucesiva

Déjame acariciarte lentamente,
déjame lentamente comprobarte,
ver que eres de verdad, un continuarte
de ti misma a ti misma extensamente.

Onda tras onda irradian de tu frente
y mansamente, apenas sin rizarte,
rompen sus diez espumas al besarte
de tus pies en la playa adolescente.

Así te quiero, fluida y sucesiva,
manantial tú de ti, agua furtiva,
música para el tacto perezosa.

Así te quiero, en límites pequeños,
aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa,
y tu unidad después, luz de mis sueños.

Gerardo Diego

 


frágiles…

fragiles.jpg

Oh tú, alegre, que los brazos levantas desnudos…

Oh tú, alegre, que los brazos levantas desnudos,
de espesos racimos de azúcar cargados,
mientras el amanecer sonríe en tu boca;
en cuyo cuerpo de los frutos canta la sangre,
toda canción, campana de tierra, vida.
Por tu garganta de paloma el arrullo sube,
lírico azogue, termómetro de nieve,
temperatura de la dicha, clima exacto.
Joya del hombre, alhaja del universo,
juego de Dios, vino del cielo, alegría.
Alegría. Más ¿alegría? La gracia pesa.
Lágrimas de orballo -¡ay cuantas! -pide la rosa.
La muerte ronda la flor de la mariposa.
Cuánta tristeza en tus blandas pestañas,
ácido lecho el río de tu risa.
Tan indefensa, tan frágil es la belleza.
Un contracanto de oscura melodía
el alma escucha en la cascada centelleante.
Cordero sin tacha que en el prado salta,
el dolor embaza los ojos que te quieren.
Almendro en la noche enraizado.
El luto brota en el lino del noviazgo.
¡Qué triste eres criatura de alegría!

Ricardo Carballo Calero
De “Salterio de Fingoi


invocaciones…

invocaciones2

Desde el fondo del vino una mujer me invoca…

Desde el fondo del vino una mujer me invoca
con un riesgo sinuoso. Su cuerpo se ilumina
como exaltada llama empañada de invierno,
como enterrada lluvia rompiendo sus latidos,
deshaciéndose en música envolvente,
tan desolada y bella, hasta cegarme.

El oro fascinado de su risa
me lleva hasta el delirio de celebrar su cuerpo.
Con su hechizo me invade desde el aura
de su rosa sombría, que absorbe en su corola
el absoluto tiempo que viví.

Y así, preso y errante, en su inquieto perfume
tibiamente lejano, me destierra en el vino
bajo la maldición de su recuerdo.

Justo Jorge Padrón

 


dualidades…

 

Encuentro

Me tropecé contigo en primavera,
una tarde de sol, delgada y fina,
y fuiste en mi espalda enredadera,
y en mi cintura, lazo y serpentina.

Me diste la blandura de tu cera,
y yo te di la sal de mi salina.
Y navegamos juntos, sin bandera,
por el mar de la rosa y de la espina.

Y después, a morir, a ser dos ríos
sin adelfas, oscuros y vacíos,
para la boca torpe de la gente….

Y por detrás, dos lunas, dos espadas,
dos cinturas, dos bocas enlazadas
y dos arcos de amor de un mismo puente.

Rafael de León

 


amantes…

Los amantes

Los amantes se tienden en el lecho
y suavemente van ocultando las palabras y los besos.
Están desnudos como niños desvalidos
y en sus sentidos se concentra el mundo.
No hay luz y sombra para sus ojos apagados
y la vida no tiene para ellos forma alguna.

La hermosa cabellera de la mujer puede ser una rosa,
el agua tibia o un surtidor enamorado.
El fuego es solamente un golpe oscuro.
Los amantes están tendidos en el lecho.

Oscar Acosta


pruebas…

La Prueba (La Flor)

Si un hombre pudiera cruzar el Paraíso en un sueño,
y se le diera una flor
como prueba de que su alma ha estado allí en verdad,
y si al despertar encontrara esa flor en su mano…
Ah, ¿entonces qué?

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If a man could pass through Paradise in a dream,
and have a flower presented to him
as a pledge that his soul had really been there,
and if he found that flower in his hand when he awake
Aye, what then?

Samuel Taylor Coleridge