El lamento de Dor-lómin

escaladas…

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La bella teta (Poema de la teta)

Teta recién formada, más blanca que un huevo,
teta de satén blanco y nuevo,
teta envidiada por la rosa,
del mundo la más bella cosa,
teta dura, y no incivil,
sino pequeña bola de marfil,
en cuyo centro se endereza
una fresa o una cereza
que nadie toca, ni siquiera ve;
y a que es así mi vida apostaré.
Roja es la punta de la teta,
nunca oscilante, siempre quieta,
ya venga o vaya o dance
o recule o avance.
Teta izquierda y señera,
siempre alejada de su compañera,
teta cuya esbeltez pregona
el donaire de toda la persona.
Cuando asomas, qué impulso tan cercano
al frenesí empuja a la mano
a sostenerte y a palparte.
Mas debes refrenarte;
si no, a fe mía,
un deseo mayor sobrevendría.
Oh, teta, ni bestial, ni poca cosa,
teta madura, apetitosa,
teta que gritáis «desposadme»
noche y día, «deprisa, desposadme».
Teta creciente y animosa
que del escote dos dedos rebosa:
con razón llamaremos agraciado
a quien deje tu cuenco de leche saturado,
haciendo de tu teta de doncella
teta de dama plena y bella

Clément Marot

 

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