El lamento de Dor-lómin

magnolias…

magnolias

III. Magnolias en mis sábanas dejaba…

                      ¿Cómo era, Dios mío, cómo era?
                                                             J.R. Jiménez

Magnolias en mis sábanas dejaba,
magnolias, azahar y labios duros.
Sus senos, de la tarde flor dormida,
aroma de amapolas y cerezas,
temblaban en mi boca, entre mis dedos.
Magnolias y sabor a playa y barro,
a sol y arena, hierba y gorriones.
Oh, cómo retornar ya a este vacío
la luz de la alborada por sus ojos,
el vino de su piel y su cabello.
Magnolias en mis sábanas dejaba,
su cuerpo de clepsidra y su alma nueva.

Juan José Vélez Otero

 

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5 comentarios

  1. Qué preciosidad de poema, Mitxel!
    Muchísimos besetes.

    Le gusta a 1 persona

    21 junio, 2016 en 20:51

  2. Uf no me ha gustado me ha embargado, he olido las magnolias, deseado tatuarme la espalda, que bello… Gracias

    Le gusta a 1 persona

    21 junio, 2016 en 13:22

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