El lamento de Dor-lómin

epístolas…

epistolas

3. Mensaje que no espera respuesta

Porque llegaste del ensueño mismo,
súbito y espontáneo,
rompiendo ligaduras imposibles
con atrevidos brazos.

Porque en la sombra, densa y sin orillas,
fuiste un momento blanco:
soplo fugaz de giros jubilosos,
voz de risa y de canto.

Porque advertiste el signo de mi angustia,
cuajado en hierro amargo;
adivinando en la inquietud rebelde
el impulso amarrado.

Porque tu beso te nació en el alma
y no sólo en los labios:
savia que reventó, dulce y violenta,
en rosa de milagro.

Por tu fino sentido de ternura,
nido de mi cansancio,
donde confiada la tristeza-niña
pudo dormir un rato.

Por las tardes de octubre, por las noches
enjoyadas de astros;
cuando vibraba en el caudal de vida
ritmo celeste claro.

Por el móvil fulgor que aprisionaba
la seda de tus párpados;
por la palabra bella que envolvía
el pensamiento diáfano.

Por el ovillo tibio de caricias
enredado en tu mano;
por la dicha de amor que no cabía
en el pecho esponjado.

Por el vértigo loco de las horas
que se fueron, volando…
Por el dolor que nos cayó, de golpe,
como cifra de pago.

Va este mensaje de añoranza ingenua,
persiguiendo tu rastro
por las rutas profundas del silencio,
con instinto de pájaro.

Ha de llegar a ti casi sin fuerzas:
pequeño y azorado;
ala de miedo, pico de nostalgia,
corazón de fracaso.

Y en el círculo quieto del recuerdo,
sobre tu pecho cálido,
tímidamente soltará el motivo
de su arrullo delgado.

Claudia Lars
de “Canción Redonda”

 

Anuncios

3 comentarios

  1. Gatita de Mitxel

    Me orballas entera de tiempos y tintas,
    posas despacio las letras
    Y me dejas el sabor del beso en los labios,
    casi siempre sabroso
    y hoy dulce y un poco triste.

    Te leo en voz alta y si paro
    repuntada en un rincón,
    particularmente nostálgico,
    comienzo a leer desde el principio.

    Como esas frases que nunca se acaban
    y apenas se murmuran
    para que duren más tiempo.

    Quién de los dos el silencio,
    el remanso o el pecho donde reposa,
    quién de los dos, el pájaro.

    :*

    Le gusta a 1 persona

    19 enero, 2016 en 17:53

    • El pájaro o el cielo, ¿quiién contiene a quién?

      Me gusta

      21 enero, 2016 en 2:00

      • Gatita de Mitxel

        Si el pájaro se apoya en el pecho anhelado,
        es el pájaro quien contiene al cielo…
        Porque no hay pecho más amplio ni más generoso
        que el que acoge ese arrullo
        tímido o delgado.
        Si es el cielo quien contiene al pájaro,
        entoces sé quién es el pájaro,
        de quién el pecho.
        Y de ambos el recuerdo. De ambos.

        Le gusta a 1 persona

        21 enero, 2016 en 19:15

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s