El lamento de Dor-lómin

vecindades…

vecindadesComo aquella otra

Sí, vecina: te puedes dar la mano,
esa mano que un día fuera hermosa,
con aquella otra eterna silenciosa
«que se cansara de aguardar en vano».

Tú también, como ella, acaso fuiste
la bondadosa amante, la primera,
de un estudiante pobre, aquel que era
un poco chacotón y un poco triste.

O no faltó el muchacho periodista
que allá en tus buenos tiempos de modista
en ocios melancólicos te amó

y que una fría noche ya lejana,
te dijo, como siempre: «Hasta mañana…»
pero que no volvió.

Evaristo Carriego

 

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4 comentarios

  1. Gatita de Mitxel

    Matrioskas consentidas
    bailan de mano en mano.

    Sin saber,
    sin que importe,
    de qué juego
    de muñecas
    es la piel.

    Todas las vidas,
    entretejidas,
    dicen adios
    como dicen hola
    y se suman,
    trenzas al viento,
    buscando esa primera
    caricia.

    Tantas palabras,
    besos indulgentes,
    pequeños empujones
    de ánimo
    y alivio,
    camino
    del mismo umbral.

    Ya en el quicio,
    con el pie alzado,
    descosemos la melancolía,
    para hacerla encaje.

    Y la arena sigue cayendo
    en el gran reloj del tiempo.

    La piel se levanta
    dentro de la boca
    donde las palabras
    se muelen,
    unas contra otras,
    peleando por salir.

    ❤ ❤ ❤

    Le gusta a 1 persona

    17 abril, 2015 en 13:13

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