El lamento de Dor-lómin

en la oscuridad de tu distancia…..

Roxana: -¿Por qué
vuestras palabras usáis
con usura?
Dudáis,
¿por qué?

Cyrano (oculto en la sombra):
– La noche es oscura.

Roxana: -¿Qué?

Cyrano: – En la sombra, a borbotones,
buscan vuestro oído.

Roxana: – Mis palabras os llegan sin
que se hayan perdido.

Cyrano: -¿Qué me llegan directas? claro,
vuestro sonido entra en mi corazón
cuando las he recibido,

yo tengo el corazón grande,
vuestra oreja es pequeña.
Vuestras palabras descienden,
se despeñan.
Las mías suben, señora,
necesitan más tiempo.

Roxana: -Desde hace poco suben sin contratiempo.

Cyrano: -Ya se han acostumbrado
a hacer ese ejercicio.

Roxana: -os hablo desde el borde
de un precipicio.

Cyrano: -Exacto, y me mataríais
si desde esa altura me lanzaseis
palabras de censura.

Roxana: -Ahora bajo.
Cyrano: -¡No!
Roxana: -Subid vos, vamos daos prisa.
Cyrano: -No.
Roxana: -¿cómo que no?

Cyrano: -Dejad un momento que esta brisa
me ofrezca la ocasión
de podernos hablar
dulcemente, sin vernos.

Roxana: -¿Sin vernos?

Cyrano: -Sí, es adorable.
Vos adivináis la brasa
del sutil resplandor
de un corazon que pasa,
yo veo la blancura
de un vestido ligero.
Sólo soy una sombra,
vos sois un lucero.
Y me parece que os hablo
por primera vez.

Roxana: -Vuestra voz
ha ganado en madurez.

Cyrano: -Sí, es otra, porque en
la noche que me protege
me atrevo a ser yo mismo.
¡Soy un hereje!

No sé qué me ocurre.
Perdonad mi emoción.
Es tan deliciosa
es mi nueva ilusión.

Roxana: -¿Muy nueva?

Cyrano: -Sí, nueva,
pero si he de ser sincero,
el miedo a ser burlado
me vuelve altanero.

Roxana: -¿Burlado por qué?

Cyrano: -Pues,…por un latido.
Sí, mi corazón
a veces deja
a mi espíritu sin razón.
¡Ah! Espíritu
lo detesto en el amor.
Puede ser un horrible crimen
prolongar este ardor.
El momento llegará
inevitablemente,
y es una lástima por
quien amor no siente
en el que descubramos
que el amor noble existe
y que cada palabra
que digamos sea triste.

Roxana: -Si ese momento lo trajeran
las estrellas,
¿qué palabras diríais?

Cyrano: -Palabras,
todas las que pudiera
lanzándolas a raudales
sin ahorrarme ninguna.
De vuestro amor las señales recibo,
¡enloquezco,
os amo, no puedo más!
¡Me ahogo!
Hasta con el eco de vuestra
voz me ahogo.

A la memoria viene como un rayo…
un día del año pasado,
el doce de Mayo.
Salíais de vuestras casa
con un chal al cuello.
Un sol me deslumbró,
era vuestro cabello.
¿comprendéis al fin?
¿Vuestra alma se alumbra?
¿No veis la mía subiendo
en la penumbra?

¡Realmente esta noche es dulce!
¡Demasiado bella!
Escucháis a mi alma, somos yo y ella.
¡Es demasiado!
Ni mi esperanza más modesta…
habría deseado tanto.
Solo me resta morir ahora mismo.

Cyrano de Bergerac

Edmond Rostand

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